•El Diario de Reena•

Le daban tres franjas de luz
sobre sus pezones.
Sus cachetes rojizos
llenos de pequeñas pecas.
La comisura de sus labios
invitación constante.
La curva de sus caderas perfecta,
entonan el acorde con el que soñaba
en mis noches.
Su vientre un vergel florido,
su ombligo perfecta oscuridad
que conduce hacia su centro amoroso.
Entrecierra los ojos,
me besa las heridas,
arqueo mi espalda.
~Ofrenda del respiro~.
Benditas manos femeninas
que quitan el llanto del tiempo,
del desprecio, y la miseria de mis adentros.

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