•arco~iris•

Hay personas que lleguen a su destino con colores.

•su lágrima en mi pecho•

El cáncer te está comiendo por dentro, por fuera te veo secarte. Muriendo de apoco, tu mente sigue tan clara, como cuando compartíamos unas copas del buen vino que te gustaba. Me contabas lo que no podías expresar, te abrías como un pétalo en primavera, nuestras sonrisas cómplices de nuestros instantes. Hoy, al entrar al hospital me puse mi mejor disfraz la sonrisa caminé erguida hacia la sala de cuidados intensivos del hospital veterano. Imponente mi presencia al ir por ese inmenso pasillo frío con mi amigo el andador. Sabía que nuestro encuentro sería diferente, sin copas, sin escuchar tu voz baja sutil, que siempre fue fluida. Tenía claro el panorama, pero tenía que regresar a ti… a decirte de los amores grandes, a darte las gracias por todo lo que confiaste en mí. Te debía más que todas las palabras, sonrisas aunque solo veías mis ojos, porque tengo que usar la mascarilla. Al cruzar el portal de tu cuarto me guiñaste el ojo izquierdo, porque el amor palpita muy cerca del corazón. Por eso tu primera lágrima salió por ese lado, la recogí con cuidado preguntándote si querías que siguiera allí, con ese poco respiro entre tantos tubos, me dijisteis quédate. No pude evitar desbordar mi amor sobre ti, sin una lágrima, sin un quebranto de voz, pero te dije; esta primera lágrima me la llevo a mi corazón. Y sonreíste tan bello… te lo dije porque así es la espontaneidad. Tantos tubos me impide abrazarte, pero caricias no te faltaron. Te agradecí todo el esfuerzo que hiciste para hablarme, te escuché tranquila, paciente y fue increíble sellar nuestro pacto familiar, nuestros latidos. Me pediste que vinieran tus hermanos y mi madre. Las máquinas empezaron a sonar, mi padre me llamo bruja porque al tocarte todo aquello paro… y yo morí contigo. Al ver que te serenaste, que aún no era tu final. Hablamos de lo aterrado que estás de irte…, y dejar a tu pareja. También de la transición de este adiós, bendigo el momento de nuestras sinceridad. Vuelvo a estar en el proceso de ayudar en la serenidad de otro familiar o amigo que dice me voy…, tener la honestidad, la pureza, las palabras y el sobretodo el corazón muy abierto para abrir el espacio del sagrado silencio desde el respeto a la vida, en honor de un gran ser humano.

Nos quedan unos latidos más, y tatuarme otras lagrimas de gratitud en el centro del vórtice verde Anahata…, y tres guiñadas más. Te veo mañana tío Rickito.

~Saltar…soltar~

Nos despedimos de capas de nosotros mismos.

Tensiones intrínsecas en el cuerpo, ahogados.

Cuantas veces se quiere saltar al vacío, sin juicio.

Nuestros pies parecen estar anclados a las carencias.

La incertidumbre se respira ansiosa, desea moverse con el viento.

Existe sabiduría en los viajes de la esencia, esa que dicta con emoción.

Desnudarnos frente los desafíos, suelen ser excitante.

Los pensamientos…, tus células insiste en ir por más, renovarse y vencer.

Dejar atrás todo lo limitante, aunque toda las tempestades anuncien probabilidades de huracán.

Aprendes a cómo refugiarte… a dominar el vacío que produce el ojo del fenómeno.

Cuando cambian los vientos, arrasa…, confías en las enseñanzas de la naturaleza.

Vuelves… a tu centro.

Piel de mariposa

Un corto que muestra lo que muchos pacientes sienten.

Los rechazos vienen de muchas formas precisamente por no aceptar las diferentes condiciones que existen. Tantos físicas, emocionales, mentales. Sensibilidad necesita los humanos. Para ver al otro como un igual. No tener miedo a entregarle una sonrisa un abrazo una leve caricia hasta con la mirada. Que lo agradecerán. Si eres de los afortunados(as) que no tienes nada que lamentar en tu vida, no destruyas la de los demás. Hay tantas condiciones en el mundo como gente.

Empatía…