•anclado•

…ser fuerte como el ancla que se necesita para mantenerlo quieto.

Madre

Tú…,
me has parido más de una vez.
Y es que en tus ojos yo me veo renacer.
Cuando me estoy desintegrando
entre los tirones y pinchazos de los nervios.
Te miro, mientras me miras,
siento que tu dolor es más grande que el mío.
Que quieres ponerte la capa de súper heroína
y salvarme.
Que quieres absorber,
extraer todo lo que quema en mi cuerpo.
…Pero no se puede,
y aunque no se puede en tus ojos…,
me veo.
El amor en ti, me diluvian las bendiciones
que el creador se negó a darme.
Tú me pariste, y si algo bueno tiene este maldito
quebranto de columna es ver como me traes a la vida una
y otra vez.
Con tu esencia de madre, con el fuego de tu credo,
con la fe y la esperanza que yo no poseo.
Llegas tú y me levantas.


madre
(c)
~Forever Aileen~

•Cuando no me dejo sola…•

No dejarme sola ha sido una de las más largas transiciones. Suena un poco absurdo sabiendo que siempre necesitamos de nuestro cuerpo, para andar, para sentirnos, pero cuando no sabes llevarlo bien… te dejas sola. Dependes y te pegas a otros como garrapata hambrienta. Hace muy poco tome la decisión de no dejarme sola nunca más…, dejar de necesitar el bastón emocional de otros. Estando en mi posición vulnerable donde son más días que necesito ayuda con mis asuntos físicos es mas difícil… Saber dónde colocar bien esa distancia que no se vuelva dependencia…, esa que termina acribillando al otro y por ende a mí. Hacerme responsable de mis problemas físicos, mentales y espirituales. Afrontar lo que puedo, hasta donde puedo. Aprender a disfrutarme hasta donde me es posible, prometiéndome no dejarme sola nunca más… para que cuando lleguen los días de las recaídas físicas y mentales sean menos dolorosas.

(. . . )

Cuando no me dejo sola, acepto el ciclo de mis enfermedades.

Cuando no me dejo sola, disfruto del silencio que sobreviene después de una recaída.

Cuando no me dejo sola, aprendo que luego de un dolor de una parálisis total de mi cuerpo, lo acompaño, sabiendo que quizás dentro de unos días volveré a caminar.

Cuando no me dejo sola, nutro mi espíritu de buen contenido, de arte, de lecturas, etc.

Cuando no me dejo sola, no me lastimo, me cuido me mimo, re~creo la paciencia.

Cuando no me dejo sola, me empiezo amar, a comprender.

Cuando no me dejo sola, re~comienzo cada día con ilusión y amor.

 


cuando no me dejo sola
(c)
~Forever Aileen~

•Selvática•

Estrujada…, revolcándose sobre las hojas secas.

Rodeada de raíces enormes con el cuenco derramado.

El reflejo de la luna sobre el agua…

Salvia prendida ahuyentando las energías de los extraños seres.

Las miradas de los hambrientos brillan, igual que las pupilas de los búhos.

Se revuelca salvaje sobre el tallo del tronco doblado.

Toma de la copa, roza el hongo con sus labios…, lo humedece.

Inhala del humo…, gime un poco más bravía que ayer.

Columpia sus anhelos con la ventolera que despeina su melena, y a la misma vez la posee.

El ritual de la noche termina con el éxtasis de los pájaros cantando, picoteando de sus pezones ya despiertos.


•Selvática• –
(c) –
~Forever Aileen~

•Violadores de Fe•

Fueron muchos los enfermos que escupieron sobre otros cuerpos.

Los que masticaron las coyunturas adolorida de los dementes.

Dios no entraba a la salas de los asfixiados.

Parecería que él perdió primero la Fe en los humanos.

La prepotencia sórdida salía, como las cucarachas y los ratones a oscuras.

Las migajas de los lastimados eran el banquete de los que se amanecían.

No usaban ataúdes se comían unos a otros, mientras más miseria…, más gozaban.

Eran personas punzantes, con el veneno en la lengua, con bacterias en el cerebro.

El virus de la maldad se reproducía, como los altares al anti~cristo.