•Contra~posición•

Se hicieron mudas las horas…
Los segundos parecían una letanía de rezos.
Aunque el vecino no dejaba de tocar el saxofón.
Otra mujer a la distancia daba gritos desesperados.
Se cruzaban en la penumbra…
Algo incierto había entre esos seres separados por columnas.
Solo había una certeza de no poder traspasar la puerta.
La incertidumbre era una oscuridad que le drenaba los días…
La tormenta a penas parecía terminar, cuando un sacudido de la tierra les susurró la palabra tsunami.
Sobre~vivencia se apoderó del instante.
Aquello que lo mantenía a salvo…, ya formaba parte del misterio.
Quedarse sin intentar paralizados o correr tras un diminuto suspiro…, que podría ser la vida o muerte.
Que injusto les parece todo, hace unas semanas eran libres.
Ahora son preso de la presión más poderosa que puede sentir un humano…, el miedo

•Ella, bendice a los que creen•

No…,
ella no observa de re~ojo,
porque no se puede danzar a medias.
Ella…,
va con todo,
desnuda con la incertidumbre,
moviéndose en sus pezones.
Ella…,
no gime la nota para entonar
el estribillo de la melodía más aguda.
Ella…,
lo hace porque en su vulnerabilidad
es libre de sentir~se.
No…,
ella no se queja de los que vienen
hacer~se eco de su voz…,
solo que ella, no necesita que la defienda.
No observa con arrogancia a su entorno,
porque ha sido desmembrada por el tumulto
de las fieras que le intentaron silenciar.
Todavía mira con vehemencia la esperanza, siente dicha por los que se abrazan a la Fe.
Ella…,
sabe que ellos tienen algo que se le murió.
Se regocija de los que siguen aguardando,
porque un espíritu hambriento de vida…,
es mejor que uno vacío y desesperanzado.

•…a mis hijos muertos•

Les vi derramado,
se me murieron.
A todos mis hijos.
Estos que se expulsaron
del mundo antes de la crisis.
A los que se pudrieron adentro.
Sus ojos no se desarrollaron lo suficiente.
Sus latidos no fueron arduos para el mundo.
Fueron tan invisibles como lo he sido yo…
Ahora…,
agradezco que no cruzaran el umbral.
Sus patadas torcieron mi útero,
me hicieron vomitar amargura.
El quebranto cuarteó
las raíces que no se dieron.
He vivido la sequía,
el tumulto de los hambrientos
La espesura de abrir mis piernas al vacío.
Mi vagina tiene un vaho constante que no cesa.
Escucho el rugido de los vivos,
el festejo de mis hijos muertos.
Que inmensa es la línea de lo imparcial.
Pensar que justo en estos instante
todos estamos con los pies
tambaleando en el mismo abismo.

•Cati•

En las curvas de tus obras veo la luz.
Siento la vibración de tus adentros.
La plenitud de tu esencia danzando
con los colores…
Tus manos estremecen la existencia.
A través de tus origamis siento tu quietud.
El silencio contempla el tempo
de tu decir pausado.
…tu respiro vibra en belleza absoluta.
Hilas la Gratitud
de un día más de vida.
Estás colmada de Estrellas
que titilan en tus adentro, en tu sonrisa.
Todo un universo te nombra…
Resguardo el abrazo que me brindas.

•Des~colgados•

…ahora, que suenan los teléfonos
y el tiempo parece que les sobra.
Se vuelven a olvidar de los silencios.
Del poder que da escuchar el aguacero
que rompe al otro lado de la ventana.
Los segundos se los comen en la data,
como si fueran ilimitado los recursos.
Falta un apagón masivo, a ver si así
se recuestan con su sombra y dejan
que el miedo les cante nanas…
Quizás así se les despierte el espíritu,
el hambre de conocerse y la consciencia

•Sentires Espirituales•

Espirales y respiros.
Unidos por sus latidos
el pálpito de lo efímero.


Un suspiro aletargado
se despierta en un pecho
inquieto…, que ruge amor.


Siete notas musicales,
se incrustan en su alma.
Siete colores ruedan
por su columna.


Siete espíritus le conectan
con la energía esencia
de su existencia.


En los cuatro punto
cardinales elementos vivos.


Al otro lado de la calle
se escuchan cantos celestiales y las risas de las personas.