Caricia en el vientre.

Me arrojé sobre su órgano por la excitación del momento…, el hedor me hizo fijarme en que mis partes supuraban. Cuando trataba de despegarme su cuerpo se inflaba…, escupía borbotones de sangre. Se trincaba me agarraba con sus manos, me apretaba hacia él, quedando perfectamente encajada, mi pelvis marcaba el ritmo. ¿Qué diablo era esto? Había perdido la cabeza en muchas ocasiones, pero esta asquerosidad, sobre~pasaba todo lo anterior. Lo peor fue empezar a sentir el gozo en mis paredes íntimas. Volteo los ojos perdiendo totalmente las pupilas, se le brotaron dos membranas me apetecía chuparle, parecían pequeños pezones. Hay que ver que el morbo re~crea situaciones en las cuales nunca imaginas estar. Que placer me dió aquel cabrón instante. No sé como debo nombrar lo que viví, era como encontrarse con el archivo de recuerdos de lo que podría ser y no seré. Quién lo diría…, ¡estaba muerto! Ahora tengo un vientre abultado, todos me felicitan les miro y sonrío; pues se que lo que tengo es la enfermedad creciéndome. Es cosa de días, a lo mucho meses cuando reviente. Dejo que me acaricien el vientre, que me lo bendigan en su ingenuidad. A quién le puede hacer mal, unas bendiciones cuando sabes que la muerte te crece por dentro…

Caricias en el vientre – (c) – ~Forever Aileen~

2 comentarios sobre “Caricia en el vientre.

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