Inter~cambio.

~…partícipe en un intercambio epistolar, a ciegas no sabía y aún no sé quién recibía mi carta. Solo pistas…, lo disfrute y al final me dejó esa sensación de decir; adiós queriendo que se quedara…, por respeto a mi compañera secreta solo decidí publicar las mías.

Gracias Carla, por iniciativas tan bonitas. Cada día teníamos una consigna diferente y a partir de ahí se creaban las cartas.

El poema

Te llamaré Cariño;
porque desconozco tu nombre…, y porque me asusta el amor, aunque es la raíz de algo desmedido que me habita. Hace tiempo no me detenía en estas ruinas que vienen de otro tiempo, al estar frente este panorama algo de mi ser llora. ¿Adónde fueron todos los trabajadores? ¿qué paso allí? ¿Por qué se destruyó algo que pertenecía a esa época? La industria de la azúcar desapareció, y con ella también muchos cuentos. Duele saber que ya no está, esa parte que nos enraíza a la tierra, así mismo mucha historia de esta tierra dolida duerme en los prados de un gigante que nos arrebata bienestar. Quizás, hoy no abras mi carta, es posible que ni te emocione ver esta fábrica hecha trizas, sin embargo, algo de mí…, quiso decirte con otras palabras que mi historia también tiene un gigante que aplasta y destrozo mucho de mi esencia. Ojalá, al otro lado respires diferente. Estoy aquí frente a las ruinas esperando conocer de ti y a que época me llevaras. Quiero saber de tus contoneos de alegría o tristeza, eso si la belleza que te sucede quedarán en conmigo para siempre. El poema es la conjunción de las estructuras rotas de medias piezas incompletas, de las cicatrices que quedaron aquí. De todo lo que brotó en mi piel sucediendo en la magia de escribirle a lo desconocido, una dirección entregada desde la esencia, y mis las lágrimas danzan junto a la incertidumbre de no saber nada de ti, ni tú de mi…, aun así, sé que estás ahí. Te espero.

Con honestidad;

~Aileen

La luz

Estimada Amaia;

(. . .) no puedo describir lo que sentí al leer tu carta. Sentí la fuerza de tu espíritu, la transparencia, tu cansancio de llegar tarde…, demasiadas emociones para un primer encuentro. Sabía que se adentraría demasiado mi ser.

Te cuento que la luz aquí en mi habitación luce tenue, hace meses no puedo permanecer mucho tiempo afuera. Las razones agobiantes me las reservaré esta vez.

(. . .)
Quiero ir más adentro donde la profundidad es oscura, y al mirar arriba se ve las luces de la vida.

Terrible melancolía me invade, al pensar cuando viajaba debajo del agua. Esos jeroglíficos hechos por los corales, esa vida que no vemos, cuantos estanques he visitado y los peces se asoman enunciando que están cansados de sus encierros, como los humanos. Me siento seducida por el contoneo y sus colores. En algunas ocasiones me detengo frente a las sombras que hace el reflejo porque la luz tiene que posicionarse de alguna manera en donde la vida resurge.

No salgo del asombro de la belleza que habita en la vida y el fuego que se mece cuando sentimos la incertidumbre.

Escucho música mientras te escribo e imagino cómo será tu voz, que acento tendrás y en que parte del mundo habitarás, aunque ahora puedo decir; como libélula que vuela antes de morir, que maravilloso fue ser “Ninfa” navegando en tus líneas por un instante.

No veo los pájaros desde donde estoy…, sin embargo, podría decirte que hermosos vuelos se avecinan.

Gracias por la inmensidad de tu estar.
Vuelvo a ti…,
con honestidad y complicidad;
~A.

El espacio

A.

Empezamos una historia con la palabra cariño, luego con tu bello nombre que re~suena por todos lados. Ahora quiero resonar en tu alma y como todo el tiempo me llamaste A.

(. . .)
Quiero emular A, pues el amor tiene un sonido peculiar. Porque adentro los espacios apretados escuecen los sentires, y generan adrenalina. Porque la “A” (. . .) de mi nombre estuvo ausente por años, cuando me disfrazaba de un seudónimo.

(. . .)
A veces suena mejor cuando en los labios han probado agua. No quiero que conozcas un lugar tan vacío como el mío. Mi habitación es oscura general~mente. Tiene muchos dibujos y pinturas que nadie ve, muchos escritos sin nombre.

(. . .)
Ahora, quiero contarte que mi piel arde y no es metafórico, mi cuerpo no ha quedado bien desde mi operación, nadie lo nota… no quiero que lo noten. Físicamente me veo absoluta~mente alegre.

Quiero compartir~te, que es cierto…, lo estoy a pesar del ardor y el dolor físico. Por primera vez en mi vida me siento súper contenta, por eso quiero decirte que desde que volví a ponerme de pie, me siento en la puerta de entrada de la casa poco tiempo porque el cuerpo es lo que me permite, y veo el amanecer.

(. . .)
Hoy, amaneció rojizo…, amo esos amaneceres y atardeceres, me recuerdan que siempre el corazón como órgano, lo dibujamos como el centro amoroso, el pálpito de algo grandioso que enuncia la vida.

A; ~quiero decirte que imaginé mi cuerpo por dentro, que ese rojo me penetraba las entrañas y corría por mis venas sanando lo que me aqueja. Prefiero que imagines y sientas que mi escenario es otro por eso te dejo con estas imágenes, de mar de vida.

Quizás me quedé con tu frase final de la posdata donde decías que te gustaba la frase “Dar a luz”.
Los espacios nos acogen de maneras diferentes, nos entregamos a su forma, es una manera de contemplar y sostener la esencia de la existencia un poco más…

Gracias por estos tres días, mi enter a desconocida, la que llega tarde…, pero sabe llegar al interior.

Cuando quieras la otra A…
te espera con emoción y amabilidad.

Con cariño;
~A.

3 comentarios sobre “Inter~cambio.

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