•X~librio•

Jung;

ven a bailar con las sombras.

Levanta tu espíritu y ven a divertirnos.

Nos quedamos muy rígidos en la tierra.

Con la armonía pérdida…, no queremos

mostrarnos con las sombras.

Vamos reírnos entre movimientos…

Esas teorías no son rígidas y transmutan

con los tiempos.

Al igual que el equilibrio que decías

que nos sanaba.

•Preguntas abandonadas•

¿Existe arrogancia en la humildad o en el perdón?

¿Exhibimos la falsa humildad para conmover al otro?

¿Acaso usamos el perdón como método de sentirnos más sanos?

¿Somos víctimas en algún momento de nuestras propias creencias?

¿Repetimos que no odiamos, para suavizar la mirada de cómo los demás nos observan?

¿Se elige un Dios para liberarnos de nuestra propia responsabilidad?

¿Nos atamos a la culpa para justificar nuestra falta de lealtad para crecer y avanzar?

¿El sufrir va atado a la emoción de querer seguir perteneciendo desde el control?

•Me voy a Morir•

Todo lo que está frente a nuestra mirada morirá, incluyéndonos. El terror a la muerte parece que viene intrínseco. Me gusta decir “me voy a morir”, “te vas a morir”. No desde el miedo, sino desde la libertad que veo al dejar de poseernos. Esta experiencia humana es bestial, nos llena de emociones, sensaciones y quizás no estamos tan consciente de lo efímero que es el instante de estar vivo. Ese pequeño estar… Observar a la naturaleza, y sus cambios. Agradecer el simple estado de poder seguir aquí en la vida. Quizás dentro de un rato ni tú, ni yo estemos más…

(. . .)

y quizás tú termines este pensamiento…

•Hacerte el amor•

Regalo divino es tener un cuerpo que habitar.

Ese masaje que te entrega bien~estar.

Esas manos que re~corren partes de tu piel.

Ese latido en el corazón que te deja sentir el brote de tu respiro.

Un toque sutil en las sienes para sentir el bombardeo que nutre tu cerebro.

Ese aroma maravilloso que percibes de tu jardín.

Ese café o infusión que te preparas, y hace que tu paladar se encienda.

Todo ese parpadeo que haces al despertar, al sentir la luz, y los colores de la vida.

En el día a día se puede encontrar la ofrenda de los detalles desde lo cotidiano.

El arte de hacerte el amor en lo ordinario, y llegar a lo extraordinario.

•Des~ocupa•

Desocupar para satisfacer el ser.

Llegar al vacío transitando todo lo que te habitó.

Sentir la rabia, la envidia, el apego son emociones humanas.

Igual que sentir la vida, compasión, y la amabilidad.

Todas contradictorias como la vida misma…

El miedo nos lleva a crear murallas en el interior, nombradas como dominio.

Soltar es soltarse…, podar el camino es sincerarse.

Mirar hacia adentro es encontrarse con el abismo, en donde se lanzan las preguntas.

El eco que se queda resonando en la cueva, suele arrojar más preguntas que respuestas.

Es allí donde reside la sabiduría del espíritu, saberse aferrado, consciente y despierto.

Los sollozos de las almas también nos habitan.

En esa inter~conexión que invita una y otra vez a la meditación.

Desconecta y conecta…, expandir los sentidos.

Agudizando el silencio, acompañado de todo lo que vienes cargando.

El tiempo de quietud llega, las alegrías tuyas se vuelven colectivas.

Transitas las estaciones en tu cuerpo…

Todo lo que es…, fue alguna vez.

Dejas ir la necesidad, con ello desaparecen ciertas emociones.

Florece como jardín en primavera…, respiras de tu esencia.

•Trance• Ancestros•

Los ancestros son importantes, al igual que los que vendrán, pero mucho más importante son los que están.

No se puede caminar volteados hacia ellos, mirándolos de frente, porqué su función en este plano terminó.

Hay que saber quien estuvo y porqué…, si es que sientes el llamado de honrarlos, pero quedarte allí observándolos es estancar el presente.

Que la energía de venerar te motive e impulse a ir hacia adelante en el ahora.

Hurga en los benefactores solo cuando sientas la inquietud…, de conocer algo de ti en profundidad y lo requieras.

Mientras tanto camina de espalda a ellos, que igual allí estará la energía siempre enfocándote hacia tu norte.

•Sin prisa•

¿A dónde vas con tanta prisa?

(. . .)

No hay ruido que distorsione la armonía del espíritu.

No hay quebranto en el cuerpo que te acurruque en el infierno.

No hay maldad que te atraviese y derrame tu esencia.

No hay monstruo con caras de humanos que te generen pánico.

Vas a saltar en quietud entre el mundo que conoces, y el que desconoces.

Vas a sentir espirales en tu umbral, aromas en tus cumbres, verás colores impregnados en el ambiente.

Todo eso es tuyo…, el sendero.

Ahora entrégate, hazlo en grande con todos tus matices.

•Carnes ardientes•

Los surcos de mis mulos no solo son celulitis, también habita el ardor que re~corre mi esencia.

Mi cintura abultada no es un “rollito”, también es pasión.

Mis caderas grandes no son un bulto, en ellas habita el movimiento.

Mis tetas voluptuosas no son dos pedazos que cuelgan, en ellas encuentro mi poder y sensualidad…

Mis nalgas con manchas al igual que mi entre pierna, no son un lugar para habitarlos con la burla…, aunque vive en comedia al sentirse viva, y mujer diversa.

…el contoneo de mis curvas provoca emocionarme al sentir la calidez de estar presente.

Así qué…, ¡a celebrarse!

•El idilio de re~vivir•

Reviví

Salí del hueco oscuro

que me acunó durante este tiempo.

Me atrapó…, sumergió mi espíritu

a las entrañas de la tierra.

Muerta…, caducada,

mordida por la incertidumbre.

Viajando con el pecho dormido,

a ritmo lento con el pulso perdido.

Escuchando susurros ajenos,

estruendos de los movimientos telúricos.

Enraizada adentro de la tierra

sin quererlo, inmovilizada.

Muda en un destiempo,

con la justificación de las sinrazones.

Según me tragó la muerte,

ahora la vida me escupe…

Como retoño divino.

El idilio de las estaciones…,

al natural siempre en su perfección.

Me libera del silencio,

el sol me baila y calienta mi útero.

Grita; ¡estás lista!