•Pezones•

Hace muchos años hicieron este mural en una salida hacia la autopista, no pasó mucho tiempo en el que algunos ofendidos decidieron pintarle encima de manera horrible líneas blancas que taparán los pezones. Veo muchas críticas en las redes sobre la prohibición, por mostrar los pezones de nosotras las mujeres, incluso por amamantar en lugares públicos. Esto ha repercutido al arte también. Este mural fue reconstruido con las fotografías de las mujeres que decidieron hacer protestas en ese momento, que apareció destruido el mural. Ahora el area de los pezones aparecen las que hicieron la protesta mostrando sus pezones por medio de las fotografías tomadas frente al mural.

Me encontré con la fotografía, me sigue pareciendo un arte precioso.

Nota:

*Creo que la había subido antes pero no estoy segura si con la remodelación que le hicieron con las fotografías o está que es la original.

~Sin acongojar~

Nombró siete veces
los juramentos.
Librando la vulnerabilidad
que tambaleaba su existencia.
Tenía la opción
de cruzar el portal o quedarse.
Permaneció inmóvil
al percibir un mundo sensible.
Estuvo allí,
observando el cruce de las almas.
Inmune a los gritos desesperados.
Cerró los ojos
murmuró extraño lenguaje.
Se aquietó
el aullido de los vivos.
(. . .)
Y los espíritus
volvieron a yacer en la quietud.

•Jodidos•

Llegué a la farmacia a recoger las medicinas de mis padres, y las mías. El farmacéutico me pregunta los nombres, y le digo; me llevo la mitad de la farmacia entre mis padres y lo mío…, añado estamos todos jodidos. Me responde; “jodidos pero unidos, no es lo mismo estar jodido y solo…, que jodido y en familia”.

Me dio reflexión para rato, y razones para agradecer.

Es que hasta de lo jodido salen cosas buenas…, pero primero si que jode mucho, hasta que llega el punto que tienes que darle la vuelta a las situaciones. Entonces es como subirte sobre el trote, y controlas al adversario llamado mente.

Créditos al farmacéutico de mi “Pueblo”

~Aileen~

•Empatía… no te resta•

Vulnerables

…me quiero pintar la cara multicolores, y mi abundante cuerpo.

Por todos los que tienen en el fondo de su espíritu un daño.

Hay un maltrato colectivo que duerme en el silencio de la indiferencia

He venido escuchando el grito de sus “quejas”, pero he aguardado en el silencio para poder escuchar la tristeza.

Los maltratos que causan las curiosidades, los desprecios cuando les gritan adjetivos despectivos, y vulgaridades.

He tenido que abrir todos mis sentidos, sumergir mi cerebro en un mar de empatía, de amor.

Abrir los ojos no cuesta tanto, como abrir la apertura para conocer a fondo lo que dicen multitudes de personas.

Que se les juzga, se les saca del trabajo, como si su definición sexual fuera una enfermedad, y se les fuera contagiara a otros, o no pudieran desempeñarse como profesionales.

Lo que tengo claro es que lo que si se contagia es la maldad, y la indiferencia entre muchas otras cosas…

Ver sus lágrimas caer en una copa rota, tener que llevar capas de fuerza, para no mostrar lo vulnerable, lo frágil, y lo desolados que muchas veces su llanto hace estruendo en el cielo.

Decimos que aceptamos, pero hacemos vejaciones al mirarles, al preguntarle cómo tienen sexo, o si se han cambiado de sexo, si se van a operar algo, o que si las hormonas… puro morbo.

O preguntas más dolorosas que dicen cosas ridículas como si van a criar niños para… no voy a repetirlo…

Nadie sabe lo que pasan con el pánico de ir siendo ellos y recibir maltratos.

En algunos lugares aún no tienen ni forma de ser ellos, ¿por qué seguimos aprisionando a las personas?

Si bien no tienen que ser partícipes de lo que no les va, de lo que no entienden cuiden sus palabras.

Que son flechas con veneno, y hacen mucho mal.

Y son humanos… simplemente humanos.

•~Aileen~•

~La brasa del tambor~

El ritmo del tambor ancestral
retumba el pecho del mestizo.
Los cuerpos danzando
la intensidad del viaje astral.
Los amantes tienen el fulgor
en la sangre…
Ellos, se adentran al contacto
son tempestades de tormenta tropical.
Sumergen sus delirios,
caen sus sudores sincronizados.
El éxtasis se manifiesta
en cada criatura viva.
Danzan las alas de las aves.
Y los enamorados
terminan su acto celestial.

•¿Quién eres?•

Estamos construidos de imágenes.

Justo lo que no muestras es lo más auténtico.

Lo que no todos pueden tocar, y quizás solo lo entregas a unos pocos.

Ese respiro que compartes en el momento más íntimo.

La mirada complaciente, o la hermandad de una amistad verdadera, o quizás en la sonrisa, y aún así son cosas que se exhiben.

¿Quien eres tú más allá de lo que crees que te representa?

¿Quién eres cuando no te exhibes por medio de la tecnología?

¿Quién eres cuando no hay luz, y no hay internet?

¿Quién eres cuando te bajas del vehículo, y te apartas de tu hogar?

Probablemente lo sabes…, si nada de esto es vital para compartir lo que llevas por dentro, y puedes amar a otro ser vivo.

Hay mucho de ti, de otros y hasta de mí… más allá de las pertenencias.

Creo en que seremos capaces de evolucionar, aunque siempre habrá de todo y es necesario que exista.

Creo que veremos nuestra especie reconciliada con la esencia de lo que nos hace “especial”.

Con parte sensible, pensante, errante, profunda y espiritual.

~Aileen~

•Entrégate•

Cuando el silencio se apodere

de los espacios dónde solían haber voces.

Cuando el compás sereno

sea el que acurruque las sensaciones.

Cuando el único gemido

sea el susurro de la respiración.

Cuando los latidos de las entrañas,

entonen melodías esperando

la caída del sol.

Cuando el río recorra por la piel,

y los poros sea hagan miel.

Cuando se asome el brío

de la luna y puedas sonreír.

Cuando todos los acordes

despierten los sentidos;

inspira, ofrenda, y abraza el regalo

que te fue concedido.

~Aileen~

~Trance… oye…tú~

Registrado 2 de julio de 2019 a las 1;59 am
Le escribo al desierto allí
donde está la leyenda de las escaleras al cielo.
Sólo tú…
como llamarte por tu nombre
o como ente, para mantener tu anonimato.
Sí,
(. ..)
tú,
sabes cuantas veces
he subido las escaleras al cielo.
Con carencias propias,
con creencias ajenas.
Con gigantes expectativas
¿por qué no?
Quién hizo las reglas de la vida
“unos Dioses” o unos lacayos condenados.
Los que se arrastran
los llaman gusano
y los que doblan las rodillas
¿cómo se les dice?
(. . .)
¿cultivadores de Fe?
Oye,
tú ente que aún me visitas
entre tantos espíritus…
¿para qué me inquietas?
Oye,
tú te llamaría por tu nombre
porque lo tuyo y lo mío es familiar.
Dejé de doblar rodillas para súplicas,
y puse la energía en acción…
Oye,
tú, le envías “aishiteru” desde el otro lado.
Que grande es el amor que perdura,
más allá de la vida
y aún así resopla en los oídos del canal…
Sigo siendo el “puente”
aunque reniegue,
y voltee las noches
a las tres de la mañana para bendecir.