•Cuando no me dejo sola…•

No dejarme sola ha sido una de las más largas transiciones. Suena un poco absurdo sabiendo que siempre necesitamos de nuestro cuerpo, para andar, para sentirnos, pero cuando no sabes llevarlo bien… te dejas sola. Dependes y te pegas a otros como garrapata hambrienta. Hace muy poco tome la decisión de no dejarme sola nunca más…, dejar de necesitar el bastón emocional de otros. Estando en mi posición vulnerable donde son más días que necesito ayuda con mis asuntos físicos es mas difícil… Saber dónde colocar bien esa distancia que no se vuelva dependencia…, esa que termina acribillando al otro y por ende a mí. Hacerme responsable de mis problemas físicos, mentales y espirituales. Afrontar lo que puedo, hasta donde puedo. Aprender a disfrutarme hasta donde me es posible, prometiéndome no dejarme sola nunca más… para que cuando lleguen los días de las recaídas físicas y mentales sean menos dolorosas.

(. . . )

Cuando no me dejo sola, acepto el ciclo de mis enfermedades.

Cuando no me dejo sola, disfruto del silencio que sobreviene después de una recaída.

Cuando no me dejo sola, aprendo que luego de un dolor de una parálisis total de mi cuerpo, lo acompaño, sabiendo que quizás dentro de unos días volveré a caminar.

Cuando no me dejo sola, nutro mi espíritu de buen contenido, de arte, de lecturas, etc.

Cuando no me dejo sola, no me lastimo, me cuido me mimo, re~creo la paciencia.

Cuando no me dejo sola, me empiezo amar, a comprender.

Cuando no me dejo sola, re~comienzo cada día con ilusión y amor.

 


cuando no me dejo sola
(c)
~Forever Aileen~

•Selvática•

Estrujada…, revolcándose sobre las hojas secas.

Rodeada de raíces enormes con el cuenco derramado.

El reflejo de la luna sobre el agua…

Salvia prendida ahuyentando las energías de los extraños seres.

Las miradas de los hambrientos brillan, igual que las pupilas de los búhos.

Se revuelca salvaje sobre el tallo del tronco doblado.

Toma de la copa, roza el hongo con sus labios…, lo humedece.

Inhala del humo…, gime un poco más bravía que ayer.

Columpia sus anhelos con la ventolera que despeina su melena, y a la misma vez la posee.

El ritual de la noche termina con el éxtasis de los pájaros cantando, picoteando de sus pezones ya despiertos.


•Selvática• –
(c) –
~Forever Aileen~

•Violadores de Fe•

Fueron muchos los enfermos que escupieron sobre otros cuerpos.

Los que masticaron las coyunturas adolorida de los dementes.

Dios no entraba a la salas de los asfixiados.

Parecería que él perdió primero la Fe en los humanos.

La prepotencia sórdida salía, como las cucarachas y los ratones a oscuras.

Las migajas de los lastimados eran el banquete de los que se amanecían.

No usaban ataúdes se comían unos a otros, mientras más miseria…, más gozaban.

Eran personas punzantes, con el veneno en la lengua, con bacterias en el cerebro.

El virus de la maldad se reproducía, como los altares al anti~cristo.

•Queriendo el arte•

Señalada por amar el arte.

… vagando en nubes sin volar,

navegando sin agua, al son de las letras.

Aquí declarada muerta de hambre…

Con muchas ansias de conocer.

Motivada por los pinceles,

aunque todavía no se humedecen

en la pintura.

Lo que si tengo es fulgor en entrañas,

y un espíritu danzando entre colinas,

respirando del artista.

•Como entro a la iglesia•

Me atrae el olor a incienso, las llamas de las velas haciendo bailes.

Esas sombras que forman figuras logran excitar mi imaginación.

La voz del que guía el culto me penetra hasta lo más profundo.

Soy pecadora por eso no me avergüenzo de contar que frente

al púlpito, gimo mis placeres…

Contoneo mis caderas en cada alabanza.

No sé si es el Espíritu Santo que entra o son los demonios que salen.

No voy ebria, pero me siento embriagada.

No voy fumada, pero me rodeo de humo.

No creo en Dios, pero veo la divinidad al sentir los orgasmos.

No juzgo quien le puso sexo al creador, pero porque privarlo de que fuera femenino.

No alabo su trono, ni sus milagros, pero esta obrando uno al hacerme sentir viva.

En esta contrariedad…, me clavo a la cruz siento que está tan oxidada como yo.

Sales

Juntar nuestras pelvis
consentir el vaivén de las olas.
(. . .)
Extasiarnos de espuma
de sales que brillan parecido a las estrellas.
(. . .)
Contemplamos el firmamento.
(. . .)
Hay caricias con sensaciones
que duran como si fuéramos hacer infinitos.