•Rebeca•

…el péndulo entre tus manos,
las hechiceras se reunieron a tu alrededor.
Invocaste palabras sagradas, todo oscilaba.
Las presencias eran esperanza divina.
Mi cuerpo temblaba bajo tu mirada,
los chamanes entonaban sus cánticos.
Las vértebras se acomodaban
bajo tu nombre mi ser palpitaba sintiendo la fe.
Me pedías que confiara y quien lo diría que volvería a la tierra de los druidas…,
a donde nacen las brujas y crecen
ligero el arbustivo del toxo.
Me susurraste ve hacia lo salvaje, y vuélvete
parte del bosque…

•~Mi gratitud~ la vida siempre vuelve a su orden.~•

•~…no son ajenos•

Nubarrones color naranja
estremecían el maullido de la brisa.
Rechinó la tormenta en medio del mar
…se levantaron trombas marinas.
Parecían manos grises
excitadas hacia el cielo.
Destellos coloridos hacían estruendo.
Convocaba a los fieles a creer
que existiría un mañana.
El hoy se había vuelto un ajuste de fuerzas.
Los que sobre~viven…,
ya no son ajenos a la naturaleza
que posee el ser.

•…cuerpo frío… Gaia caliente•

Mirada perdida…, el respiro gélido de una tarde nublada.

Silba la palmera esperando, que los cocos resuenen, robando una sonrisa.

El mar hace su bandeó invitando los pies a danzar.

La calidez de la arena arrulla el mimo que añora el corazón.

Es la naturaleza la que posee la sabiduría, para alentar y transformar el espíritu quebrado.

•…aquí en lo terrenal•

(. . .)

Rendida ante ti, quién lo diría, después de todo somos uno mismo.
Existe un espacio que tú y yo habitamos, es aquí en donde nos respiramos.
Con calma o con furia…, con ropa o sin máscaras.
Nos encontramos siempre a la hora del ocaso.
No puedo evitar sentirme parte de ti… entre tanta tempestades volvemos a brillar.
Miles de granitos de arena y sal tan pequeños e inmensos como tú…, como yo.
Aquí soy libre, en ti soy plena, con el vaivén de las olas y el roce de la espuma que me hace sentir cada latido.
Habitas en el reflejo del Mar, y yo aquí, atada…, aún a lo terrenal.
Sintiéndote, deleitándome con la grandeza de un día más…, bajo tu calidez.