•…cuerpo frío… Gaia caliente•

Mirada perdida…, el respiro gélido de una tarde nublada.

Silba la palmera esperando, que los cocos resuenen, robando una sonrisa.

El mar hace su bandeó invitando los pies a danzar.

La calidez de la arena arrulla el mimo que añora el corazón.

Es la naturaleza la que posee la sabiduría, para alentar y transformar el espíritu quebrado.

•…aquí en lo terrenal•

(. . .)

Rendida ante ti, quién lo diría, después de todo somos uno mismo.
Existe un espacio que tú y yo habitamos, es aquí en donde nos respiramos.
Con calma o con furia…, con ropa o sin máscaras.
Nos encontramos siempre a la hora del ocaso.
No puedo evitar sentirme parte de ti… entre tanta tempestades volvemos a brillar.
Miles de granitos de arena y sal tan pequeños e inmensos como tú…, como yo.
Aquí soy libre, en ti soy plena, con el vaivén de las olas y el roce de la espuma que me hace sentir cada latido.
Habitas en el reflejo del Mar, y yo aquí, atada…, aún a lo terrenal.
Sintiéndote, deleitándome con la grandeza de un día más…, bajo tu calidez.

~…musitar~

“No puedo hablar con mi voz sino con mis voces”. ~ Alejandra Pizarnik

 

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Un tumulto de corcheas,
y semicorcheas aletean
con el viento que azota
la cordillera.
(. . .)
Las laderas trascienden
el canto que entonan
con su gruñido.
 (. . .)
El río clama por las raíces
que se anidaron en la cima.
(. . .)
Gaia está despierta
crujiendo sus vaivenes
con la Diosa Selene.
(. . .)
Los druidas hacen silencio
con sus rituales,
las ninfas acompañan
el gemido de las notas.
(. . .)
Todos los seres habitando
las esferas, sintiendo la vibración.
(. . . )
mis voces ardiendo en el centro…,
allí donde puedo musitar mis versos.

~Mount Bonnell, Austin~

…alejarme ha sido lo que más me acercado a mi esencia.

…subir ciento y pico de escalones para cualquier persona con salud es nada, para mí… es pisar con ganas y darle alegría a mi espíritu.

… observando los detalles a la distancia

… las buenas vistas de las casas

…buscar con la cámara lo que a simple vista no podría observar.

… mucha vida de los que suben a ejercitarse y a contemplar las vistas.

~…raíces~

 

Entregué las deudas en el juzgado,
me declararon insolvente.
Aún así mi alma sentía algún pesar,
como si tuviera que pagarle a alguien.
No he cometido delitos
aunque si muchos errores.
El tiempo me deshojó el corazón,
se desnutrió.
¿Y sabes qué?
Es lo mejor que me ha pasado,
porque cuando ya no queda
nada empieza el re~comienzo.
Tienes que joderte para salir.
(. . .)
Buscar entre las hojas, arar la tierra
para ver si queda alguna semilla.
Al juntarte con la naturaleza,
aprendes de sus estaciones
y de todos sus ciclos.
Te desnudas con el otoño,
y te resguardas en el invierno
sobre~vives.
¿Quién no goza del re~nacimiento
de la primavera?
Emocionarse de lo candente del verano.
Aunque te deshagas con el fuego,
no olvidas el crecimiento,
y el porqué de tus nuevas raíces.

~Ella, aterrizó…~

Ella,
en su cuerpo mórbido.
Con sus estrías como paisajes.
Ella,
herida de sí misma,
lamió los dedos que le apuntaron.
Ella,
triste e inconexa del mundo.
( . . . )
Se levantó valiente, y ardiente.
Alzó la mirada a los que
irrumpieron en su intimidad,
asechando con su cruel burla.
 ( . . . )
A ella,
que vive en mí…
Esa que se arrastró
por las zanjas del campo.
Llegó la hora de aterrizar.
Me reconcilio con mi ego,
 que ando agazapado y mal querido.
Y…,
con todos los tumultos
de mi cuerpo fraccionado.
Le hago una celebración 
a los huesos de los muertos 
a los cuales les debo vida.
Estas varillas
me prometieron
que no se doblan…
Si las tuerzo que sea
por el esfuerzo de dar
el máximo que puedo.
Ahora,
puedo gritar;
¡me acepto tal cual he sido, y seré!
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