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•Como entro a la iglesia•

Me atrae el olor a incienso, las llamas de las velas haciendo bailes.

Esas sombras que forman figuras logran excitar mi imaginación.

La voz del que guía el culto me penetra hasta lo más profundo.

Soy pecadora por eso no me avergüenzo de contar que frente

al púlpito, gimo mis placeres…

Contoneo mis caderas en cada alabanza.

No sé si es el Espíritu Santo que entra o son los demonios que salen.

No voy ebria, pero me siento embriagada.

No voy fumada, pero me rodeo de humo.

No creo en Dios, pero veo la divinidad al sentir los orgasmos.

No juzgo quien le puso sexo al creador, pero porque privarlo de que fuera femenino.

No alabo su trono, ni sus milagros, pero esta obrando uno al hacerme sentir viva.

En esta contrariedad…, me clavo a la cruz siento que está tan oxidada como yo.

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