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La promesa del sol…

Se escondía la semilla dentro de la tierra, hasta que un día salieron las raíces… iban danzando con la musicalidad el susurro de los árboles que daban sombra, y refugio a los pájaros. Un día el sol le prometió que crecerían frutos, daba igual las creencias limitante de las semillas, porque el valor que transmitía el sol, las llenaría de influencia positiva y de poder. A diferencia de los que por miedo no permitían exponer semillas al sol, pensando a que se quemarían. Aquellas semillas expuestas en la naturaleza sin el recelo del humano, entonaron los ecos de la lluvia, fueron adquiriendo las destrezas del sol. Las semillas aisladas de la luz morían, sin conocer las grandezas de estar en su entorno. El humano se enojaba, sin comprender porque si le proveía luz, agua no era suficiente. Solo yendo al monte comprendería el ciclo natural de la vida, cuando el humano probó aquellos frutos sintió la promesa oculta del sol y la lluvia… Crecer y nutrir, también es reconocer la magnitud de la naturaleza.

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