Con la estrofa abierta

•Sin Miedo•

Los felinos andan sueltos esta noche merodean a sus presas, aun cuando no tienen la certeza que esta noche comerán. Los temores de los impacientes recorren en las calles, los bosques han quedado desiertos. Todos corren hacia la misma dirección, como manada de lobos aullando hacia el firmamento. La audacia de los salvajes no se puede descifrar, los humanos reúnen su equipo en la búsqueda de sobrevivir. Parece que no se dieran cuenta que se están ahogando en el miedo. El peligro se ha instaurado en sus cerebros, como quien mide la extensión de sus actos con solo su verborrea. En la acción duermen tapados por la contaminación que atemoriza el placer de dormir, en la calle andan cubiertos, con cuchillo en mano. No hay guerra…, más que la que se hace con el espíritu. Resistencia se vuelve una batalla que no tiene contrincantes. Dale un: ¡Sí a la vida! …, y un no al pánico generalizado colectivo. Que las bestias más peligrosas caminan en dos piernas, y se alojan con su discurso en sus cerebros.

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