•Mérito•

Espero que nunca se te vaya el corazón corriendo tras la vida de otro.

Que se mantenga acurrucado en su latido dentro de tu pecho.

Espero que el dolor no visite de forma despectiva, que sigan en ti…, con las mismas ansias con las que amaste.

Que nunca te denigres ante nadie.

Espero que la sabiduría de tu interior se potencie en la tempestad, y sepas que esto también pasará.

Espero que nadie se burle de tu dolor, que cuando aguardes el luto puedas transitarlo con la grandeza de lo vivido.

Que nadie nunca te diga que no puedes solo(a), que las brumas de la mente se despejen con el ondear de tu parpadeo.

Espero que cada respiro te asegure estar en tu presente, que contemples la belleza de todo lo que eres…

Que jamás te falte la caricia, el amor por ti, y el darlo todo.

Espero que la vida no te quite nada de la totalidad de lo que eres en esencia.

•¡Gracias!•

Estuviste aquí siempre.

No te vi…,

me perdí mirando a otros.

No te escuché…,

estaba tratando de entender a los demás.

No te di cariño...,

me ocupaba de que me quisieran.

No te sentía…,

estaba obtusa buscando en el exterior.

No entendía la razón de los llantos,

ni el porqué habitaba la tristeza.

No podía mirarme…,

porqué estaba rota mi esencia.

No me pediré perdón..,

pues he entendido todo este proceso y no lo cambio.

Ahora sé qué estoy en mí.

•Hacerte el amor•

Regalo divino es tener un cuerpo que habitar.

Ese masaje que te entrega bien~estar.

Esas manos que re~corren partes de tu piel.

Ese latido en el corazón que te deja sentir el brote de tu respiro.

Un toque sutil en las sienes para sentir el bombardeo que nutre tu cerebro.

Ese aroma maravilloso que percibes de tu jardín.

Ese café o infusión que te preparas, y hace que tu paladar se encienda.

Todo ese parpadeo que haces al despertar, al sentir la luz, y los colores de la vida.

En el día a día se puede encontrar la ofrenda de los detalles desde lo cotidiano.

El arte de hacerte el amor en lo ordinario, y llegar a lo extraordinario.

•Cuando no me dejo sola…•

No dejarme sola ha sido una de las más largas transiciones. Suena un poco absurdo sabiendo que siempre necesitamos de nuestro cuerpo, para andar, para sentirnos, pero cuando no sabes llevarlo bien… te dejas sola. Dependes y te pegas a otros como garrapata hambrienta. Hace muy poco tome la decisión de no dejarme sola nunca más…, dejar de necesitar el bastón emocional de otros. Estando en mi posición vulnerable donde son más días que necesito ayuda con mis asuntos físicos es mas difícil… Saber dónde colocar bien esa distancia que no se vuelva dependencia…, esa que termina acribillando al otro y por ende a mí. Hacerme responsable de mis problemas físicos, mentales y espirituales. Afrontar lo que puedo, hasta donde puedo. Aprender a disfrutarme hasta donde me es posible, prometiéndome no dejarme sola nunca más… para que cuando lleguen los días de las recaídas físicas y mentales sean menos dolorosas.

(. . . )

Cuando no me dejo sola, acepto el ciclo de mis enfermedades.

Cuando no me dejo sola, disfruto del silencio que sobreviene después de una recaída.

Cuando no me dejo sola, aprendo que luego de un dolor de una parálisis total de mi cuerpo, lo acompaño, sabiendo que quizás dentro de unos días volveré a caminar.

Cuando no me dejo sola, nutro mi espíritu de buen contenido, de arte, de lecturas, etc.

Cuando no me dejo sola, no me lastimo, me cuido me mimo, re~creo la paciencia.

Cuando no me dejo sola, me empiezo amar, a comprender.

Cuando no me dejo sola, re~comienzo cada día con ilusión y amor.

 


cuando no me dejo sola
(c)
~Forever Aileen~

~…es momento~

Me distraje hurgando
en los corazones de otros.
Tocando cuerpos ajenos al mío.
El desencanto tiene probabilidad
de tirarte a la mierda o de liberarte.
Después del quebranto llega
la verdadera apertura.
Se contonean los adentros,
caricias sutiles invaden tu ser.
Celebras el baile de tus manos
en tu piel…, el aroma de tu sexo.
Los poros despiertos el brillo
de tu cabello.
Sensualidad brota de tus labios.
Te reconoces viva,
con deseos de experimentar.
La vida por fin te susurra tu nombre…
Y le respondes; ¡estoy lista!
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•¿Qué busca el ser humano?•

Será el amor y que le reconozcan.

Re~conocerse te conduce al amor.

Cuando te creces en abundancia del espíritu, se nutre tu cuerpo y todo lo que haces se vuelve esencial.

Adquieres el valor hacia tu persona, y hacia los demás, aprender a verte te hace ver a otros, también el re~conocerte hace que ellos te puedan apreciar.

Se acaba la ceguera colectiva.

Dejar el ruido del exterior ayuda a sentir la bendición del interior, por lo tanto mengua el escándalo emocional.

Se acaba la necesidad, se abre espacio la verdadera intimidad de disfrutarte a solas o junto con el placer de estar en contacto con otros.

El re~conocernos nos presenta la serenidad de poder decir estamos enteros.

No hay mitades, ni nada incompleto, lo que logra que transmitas lo verdadero de ti.

Cuando se acaba el llanto y la angustia, gozas el instante de vida que tienes presente.

Descubrir la totalidad de tu ser con sus bondades; su instantes equívocos, y todo lo que es habitar las “sombras”.

El amor y el re~conocerte se vuelven un ejercicio de bien~estar