Alexandra Ortiz

En la vida vamos demasiado pendiente a lo que nos sucede y muchas veces nos olvidamos, de los que vienen al lado. Somos sordos y ciego delante de las necesidades de los demás, nos perdemos mucho de la esencia que esa otra parte nos puede aportar.

Aquí traigo la voz, la presencia de la Lic. Alexandra Ortiz, una mujer increíble que no deja que su condición física defina sus capacidades humanas e intelectuales. Su virtud de amar la vida y a los seres.

Se define como una mujer feliz… ¿cuántas personas estando en su plena salud físicas e pudieran definir así?
(. . .)

Me siento muy orgullosa de sus logros, y mucho más de saber que su sencillez, su calidez humana conquista hasta el más fiero corazón.

Gracias por esta entrevista tan sincera, por dejarnos pequeñas reflexiones que podemos hacer en nuestro día a día.

Gracias a Para Servirle podcast

In~visibilidad (Diversidad funcional)

Colaboración en el proyecto de Alexandra, hablando de la [In]visibilidad, con las diversas condiciones de salud, ella desde su vivencia con Distrofia muscular, y yo desde la mi vivencia de obesidad mórbida.

Alexandra:
Cuando pienso en mi diversidad funcional desde el punto de vista del “otro”, siento que soy inexistente; no estoy ahí, no me ven.
Uno de tantos ejemplos que puedo dar y para mí, el más común, es cuando las personas no se dirigen a mí para comunicarse, incluso para asuntos que sólo yo puedo contestar. Las personas, por lo general, se dirigen a mi acompañante en ese momento, es como si no estuviera ahí. ¿Qué hay de diferente entre mi acompañante y yo? Una silla de ruedas; que para mí es una herramienta que da libertad e independencia y para algunos puede ser una razón para invisibilizarme y excluirme.

Confieso que se me hace difícil entender cómo mi diversidad funcional pueda ser incómodo para algunas personas. Que les cueste tanto y les sorprenda verme feliz, tener metas y vivir plenamente. No se me hace lógico, pues cada cual vive a su manera y busca cómo desenvolverse y desarrollarse en distintos aspectos de la vida. Nada pasa con el hecho de que algunos necesitemos más asistencia en el camino. Así lo he visto, sin mucho revuelo ni pesar, con naturalidad y simpleza.  

Tengo claro una cosa y es que, aunque sea invisible para algunos o visible solo para recibir lástima yo ¡EXISTO! Con o sin silla, sola o acompañada, con ayuda o sin ayuda. Vean o no, aquí estoy, así soy: mujer, diversa, valiosa y segura de sí.

Aileen:
Mi sobrepeso incomoda al observador más que a mí. Aunque sin duda los comentarios irriten, siempre han estado ahí. La palabra gorda es una palabra más. Adjetivo que, muchas personas usan para lacerar, lo he escuchado tanto que ya no tiene efecto en mi ser. Lo que he experimentado con mi obesidad es; a más tamaño más invisible te hace la sociedad, a menos que sea para ensuciar la estima. Ejemplo de lo anterior son comentarios habituales como: “no te vistas así”, “no te da vergüenza” y un largo etc. El exceso de bañarte porque gordura está asociado “a puerco a oler mal”. A tener que hacer la cómica del momento porque así es como nos han puesto en los medios o los torpes que siempre se tropiezan, con el mismo fin de hacer reír, pero no reír contigo, sino de lo que se es como persona.
He subido y bajado muchas veces de peso, es muy constante que a menos volumen de carnes me vuelvo visible, es común escuchar comentarios como “que mucho has cambiado” haciendo alusión a la forma de ser.
No, no es que cambiara, es que ahora te detienes a escuchar lo que tenía que decir. No, no es que el peso que pierdo me regala neuronas. No, no es que ahora se fue la depresión. Es que ahora por los estereotipo de la sociedad el “otro” se acerca, escucha y parece que descubrió otro ser.

Debajo de toda la grasa hay un ser humano con espíritu igual que tú…, somos seres también viviendo esta experiencia.  

Con más o menos peso tengo mi valía. El que me haga invisible solo me muestra el poder y la valía que tiene mi ser independiente de como luce el físico.