•…su firma•

(. . .) esa promesa añeja como sus años.
Allí se vislumbra la silueta de su tiempo,
aquel olivo en la cercanía de su mar Mediterráneo.
Él, siempre lo ha observado y sentido como una mujer,
habla del vaivén de sus hojas y sus frutos agrios.
Bajo su sombra el amor se vuelve más amor.
Las ramas son las cosquillas extras del estímulo.
Un paisaje idílico junto con su ser, allí yacen las firmas invisibles.
su casa está llena de su poesía y sus latidos colmado de gemidos.
El poeta duerme poco…, tiene su estudio lleno de libros.
Cita a Cohen y Juarroz, porque vive en la verticalidad del verso femenino.
Su beso es poético aunque no por eso deja de ser venenoso.
Sin antídoto vuelvo a él…, sin saber si sobre~viviré,
me recuesto sobre su tronco y me dejo morir.

•…irrevocable•

Otras formas de sentir el deseo.

El que posee la entre~pierna
se queda superficial.


Se pronuncia el pálpito lento
re~corre cada célula.


El convulso aliento compartido.
Diez dedos penetran el uni~verso
de las humedades.


(. . .) su voz de brasa,
en el respiro intermitente de los sexos.


Espirales bombeando el estímulo de mis esferas.
Ronda de susurros rítmicos se adentran hasta embriagar.

•Brisa•

Sus lagrimas se ahogan
con el cal de la tierra.


Sus labios asfixiados
de tanto gemir nombres de arena.


La vi en la orilla de su sentir,
le ofrecí mi mano y vino a mi.

Era inevitable no perderse
en sus ojos de estrella.

En sus latitudes cósmicas,
en su cuello embriagado
de invitaciones.


Su clavícula dibuja un sendero
precioso para re~correrla..


Sonríe sin motivo diluyendo la niebla.

Su cabeza es una nota musical
y los arpegios nacen en su cuerpo.

Ella, es brasa y ceniza…,
ella, es marea y espuma.


Es la esencia de mujer vestida de brisa.

•…instintos•

No sabía que se podía encontrar sinrazones en lo consciente.
Un entramado de locura definiendo lo que aún no se conoce.
Descifrando una fórmula entre las leyes universales y todo lo inconexo del ser humano.
Como si fuéramos dos animales pastando y pasándonos las lenguas para encontrarnos el sexo.
A veces todo los instintos salvajes te llevan al mismo lugar, aunque con otro cuerpo, otro aroma y otro sentir.

•Estelas en los Chakras•

…mordiendo tus vórtices.
Adentrándome a lo profundo,
me sumerjo en ti, y más
majestuosidad encuentro.
Los Dioses se compenetraron
en el instante que decidieron
hacer el amor, y con exquisito
placer crearte.
Te tallaron con mucha Sensibilidad.
Giro mis dedos en cada uno de tus
centros vibrantes…,
justo en donde siente tu cuerpo.
(. . .)
Voy re~escribiendo la historia
que se había quedado inconclusa,
¡el latido!
(. . .)
Aros de luz, pálpitos de tu estrella
brillando en el vientre…
Emergen dos capullos
de mi pecho destilan
aroma para ti…
¡Vida!
Humedeceré tus labios,
entre~abiertos derramaré
sobre ellos savia,
embriaguez en tu sexo.
Hasta que tus jadeos
solo pronuncien mi nombre…

•…quema•

¿Ves el fuego danzar?
Tiene caderas femeninas.
¿Ves el hielo tenso?
Tiene la virilidad intrínseca.
¿Ves los pasos de ambos?
Cambiemos la polaridad.
Vamos a derretir los polos.
A cantar en la cima del volcán.
Vamos a liberar el magma.
Crujen las grietas del cráter
así como también solloza el hielo,
al cuartearse.
(. . .)
Respiro fuego…,
liberó frio.
Atrapo la calidez en el contoneo.
ferviente de la tierra.
¿Lo sientes?
(. . .)
¿Te sientes?
…es la dualidad del ser hecha carne.
Es el hervor del cuerpo.
El sudor quema.
(. . .)
El fuego y el hielo queman.
Ambos también se des~hacen
…como tú.

•…se deshace mi malecón•

(. . . )
Aguantar dentro el torrente…, quema.
Aguardar en silencio corrompe la cordura.
Nací muda…con los años me hice de una voz tenebrosa.
Tanto sentir corroe las venas y quiebra mis huesos.
Necesito soltar el alarido de mis ovarios…
De tanto agarrarme me arranqué las pezuñas.
Tengo la grieta con el rumor de mis fluidos…
Fiebre acumulada en mis pezones, ardores en las coyunturas de la pelvis.
Estoy mordida por dentro de hacer resistencia, el dique está apunto de reventar.
El fuego me posee, los latidos me tienen esclava del deseo, las hormonas revueltas claman su nombre…
Mi tajamar se derrumba, aunque el tiempo lo vuelve sordo de mi…