~…turbulencia en el alma~

Sus huesos crujen

y mi esencia se va disolviendo.

El instante es perturbador,

es como andar adentro…

Entre los tumultos de su ser acongojado.

Agonía, temor, lágrimas silentes.

Se estrujan en el quejido de su pecho.

(. . . )

Turbulencias se han roto los hechizos.

No alcanzan las bendiciones, ni los rezos.

No comulgaron los seres celestiales.

Ni quisieron obrar el milagro.

Queman mi espíritu con este infortunio.

Crueldades del creador…

Arremete voraz, y salvaje.

 

~Aileen~

•~…su giro me gira~•

Sus ojos no visualizan la luz,

pero su cuerpo sabe donde está el esplendor.

Sus manos consiguen mi excitación,

mis pezones estimulados son leídos,

de la misma forma que hace con el braille.

Su lengua fluida rebosa en sabiduría

e intuición que lo guía en sus ceguera.

Conoce el pálpito de los adentros,

como buen músico,

y como autor conoce las rimas

que nacen en el vaivén.

Su oscuridad no hace más que iluminar,

mi dicha de mujer.

Él se mece como los girasoles,

en busca de la luz más intensa.

~Aileen~

~Rememorar~

 

Existen recuerdos
como ráfagas de tormentas.
Abrir el baúl sirve para iluminar
como el relámpago, para saber quien eres,
y de donde vienes.
Las remembranzas
más grandiosas se resguardan en el alma.
De allí no pueden escaparse,
y por suerte tampoco se pueden exhibir.
Entiendo porque las personas
creen en un Dios invisible.
Porque la esencia del ser humano,
cuando lo aprecias con sinceridad
lo honras para siempre.
Estamos entre~tejidos con hilos invisibles,
como lo son las sensaciones del espíritu.
El tacto con algunos recuerdos
nos conecta con nuestra fragilidad.
Quizás esa sea la comunión más humana,
y lo que pocas veces nos aventuramos a dejar ver.
~Aileen~

•…escrito en piedra•

…tengo mucho que decir sobre escribir en la naturaleza.

…pero hoy no será, lo que si puedo decir es que después de muchos meses me encontré con una roca a la que le había escrito…

… las piedras grandes se borraron las medianas que tenían símbolos se las llevaron, y ésta se empezaba a borrar, lo más curioso es que la encontré muy cerca de la carretera y muy lejos de donde realmente la había dejado. Le faltaban pedazos ni tan si quiera tiene la palabra “Brujo” escrita por completo. La tiré al mar aunque reventó antes, como otras cosas en el interior. Lo que puedo decir es que hay vivencias que aunque las personas no estén presente, dejaron su huella y eso perdura siempre. Se agradece aunque ni tengas muy claro el porqué….