•Orgánico•

Me descalzo en la oscuridad,
en medio del campo desnudo.
Lejos del ruido de la ciudad.
La noche despejada…,
las estrellas danzan.
Seduciendo mis pupilas hambrientas.
La orquesta de las criaturas nocturnas
me hacen pernoctar.
Mi cuerpo se desviste
dando paso a la vida.
Mi vientre abultado se mueve
al ritmo de las nubes.
Estoy creando la vida…,
su engendro con su movimiento
me ronda la pelvis.
Tenso mis muslos
justo antes de mi muerte.

•Ella, te incita…•

La vida es…,

ese latido que te traspasa cuando las letras de una melodía te hacen el amor.

La vida es…,

ese chorro de agua que baja de la gruta y te penetra.

La vida es…,

ese sol que se te incrusta en los poros hasta hacerte arder.

La vida es…,

ese estruendo que avisa que la tormenta te sacudirá las entrañas.

La vida es…,

esa noche que te desnudas frente al monte, y le haces caricias a los espíritus que lo habitan.

La vida es…,

dejarse emocionar y oscilar con todos sus fenómenos.

•Mérito•

Espero que nunca se te vaya el corazón corriendo tras la vida de otro.

Que se mantenga acurrucado en su latido dentro de tu pecho.

Espero que el dolor no visite de forma despectiva, que sigan en ti…, con las mismas ansias con las que amaste.

Que nunca te denigres ante nadie.

Espero que la sabiduría de tu interior se potencie en la tempestad, y sepas que esto también pasará.

Espero que nadie se burle de tu dolor, que cuando aguardes el luto puedas transitarlo con la grandeza de lo vivido.

Que nadie nunca te diga que no puedes solo(a), que las brumas de la mente se despejen con el ondear de tu parpadeo.

Espero que cada respiro te asegure estar en tu presente, que contemples la belleza de todo lo que eres…

Que jamás te falte la caricia, el amor por ti, y el darlo todo.

Espero que la vida no te quite nada de la totalidad de lo que eres en esencia.

•Hacerte el amor•

Regalo divino es tener un cuerpo que habitar.

Ese masaje que te entrega bien~estar.

Esas manos que re~corren partes de tu piel.

Ese latido en el corazón que te deja sentir el brote de tu respiro.

Un toque sutil en las sienes para sentir el bombardeo que nutre tu cerebro.

Ese aroma maravilloso que percibes de tu jardín.

Ese café o infusión que te preparas, y hace que tu paladar se encienda.

Todo ese parpadeo que haces al despertar, al sentir la luz, y los colores de la vida.

En el día a día se puede encontrar la ofrenda de los detalles desde lo cotidiano.

El arte de hacerte el amor en lo ordinario, y llegar a lo extraordinario.

•Des~ocupa•

Desocupar para satisfacer el ser.

Llegar al vacío transitando todo lo que te habitó.

Sentir la rabia, la envidia, el apego son emociones humanas.

Igual que sentir la vida, compasión, y la amabilidad.

Todas contradictorias como la vida misma…

El miedo nos lleva a crear murallas en el interior, nombradas como dominio.

Soltar es soltarse…, podar el camino es sincerarse.

Mirar hacia adentro es encontrarse con el abismo, en donde se lanzan las preguntas.

El eco que se queda resonando en la cueva, suele arrojar más preguntas que respuestas.

Es allí donde reside la sabiduría del espíritu, saberse aferrado, consciente y despierto.

Los sollozos de las almas también nos habitan.

En esa inter~conexión que invita una y otra vez a la meditación.

Desconecta y conecta…, expandir los sentidos.

Agudizando el silencio, acompañado de todo lo que vienes cargando.

El tiempo de quietud llega, las alegrías tuyas se vuelven colectivas.

Transitas las estaciones en tu cuerpo…

Todo lo que es…, fue alguna vez.

Dejas ir la necesidad, con ello desaparecen ciertas emociones.

Florece como jardín en primavera…, respiras de tu esencia.