•…a mis hijos muertos•

Les vi derramado,
se me murieron.
A todos mis hijos.
Estos que se expulsaron
del mundo antes de la crisis.
A los que se pudrieron adentro.
Sus ojos no se desarrollaron lo suficiente.
Sus latidos no fueron arduos para el mundo.
Fueron tan invisibles como lo he sido yo…
Ahora…,
agradezco que no cruzaran el umbral.
Sus patadas torcieron mi útero,
me hicieron vomitar amargura.
El quebranto cuarteó
las raíces que no se dieron.
He vivido la sequía,
el tumulto de los hambrientos
La espesura de abrir mis piernas al vacío.
Mi vagina tiene un vaho constante que no cesa.
Escucho el rugido de los vivos,
el festejo de mis hijos muertos.
Que inmensa es la línea de lo imparcial.
Pensar que justo en estos instante
todos estamos con los pies
tambaleando en el mismo abismo.

•Des~colgados•

…ahora, que suenan los teléfonos
y el tiempo parece que les sobra.
Se vuelven a olvidar de los silencios.
Del poder que da escuchar el aguacero
que rompe al otro lado de la ventana.
Los segundos se los comen en la data,
como si fueran ilimitado los recursos.
Falta un apagón masivo, a ver si así
se recuestan con su sombra y dejan
que el miedo les cante nanas…
Quizás así se les despierte el espíritu,
el hambre de conocerse y la consciencia

Ser parte de…

Verso…,
no te conozco como quisiera,
quizás algunas veces nos hemos cruzado.

Muchas veces he sentido que me penetras
las entrañas al compás del vaivén del mar.

Poesía…,
tus métricas me han roto los esquemas,
en ocasiones tu sensualidad
me envuelve desenredándome
la melena con el viento.

Haiku…,
medito en tus elementos,
la brasa de tus líneas cortas
enciende mi hoguera.

Poetas…,
de los mundos oníricos,
insaciables buscadores de múlti~galaxias.
Sus manos de tinta embriagan mi sexo de pasión.

Sé que no te conozco del todo,
pero en mi uni~verso me siento parte de ti.

Nací con el propósito de honrarte,
y apretar mi pluma hasta que mi sangre
se vuelva parte de tu vuelo infinito.

Ser parte de… – (c) – ~Forever Aileen~

Aún nos quedan gestos…

Ahora…,
muchos conocerán la mirada distante
de lo que es observar la vida desde una ventana.
Ahora…,
sentirán lo que es vivir el encierro,
no, no se equivoquen, no me alegro.
Sólo les observo,
contemplo la desesperación,
esa incertidumbre que llega con los cambios repentinos.
Escucho el sollozo del miedo que recorre por las almas.
Ahora…,
escuchan al vecino,
se dan cuentan que allí habitaba otro ser…,
con pasiones, con el grito desenfrenado,
con el abrazo solidario a las cuerdas de su guitarra.
Todos en este momentos estamos en el mismo filo…,
me pregunto si con desearle solamente el bien,
sentirán alivio o si llegarán a conocer la oscuridad de su esencia.
No puedo saberlo,
solo espero que sus espíritus estén bien nutridos.
Que no se saturen el cerebro,
que las neuronas encuentre la forma de hacerles el amor.
Ojalá…,
no tengan que sufrir desquicio,
ni el hambre, ni la muerte repentina de seres queridos.
Ojalá…,
no se pierdan en su propio cuerpo,
y puedan ver que por cualquier rendija podría verse el sol,
aunque sea sacando la mano con un espejo.
Ojalá…,
se les agudicen los sentires.
No olviden que una sonrisa se ve a distancia,
que un gesto con la mano es muestra de solidaridad,
que con las miradas también se reparte calidez y energía.

Aún nos quedan gestos… – (c) – ~Forever Aileen~

•…fuero•

No quiero que se me suban las hormigas.

Si tengo las piernas abiertas es porque estoy sobre el tronco…

No porque espere el desfile de hormigas avanzando a mi vientre.

Me gusta sentir las cosquillas en mis adentros, y el fuego ardiendo en las entrañas de mis pertenencias más íntimas.

Lo que no quiero es que me coman más pedazos por más corroídos que estén.

Me late la atmósfera de mis mundos paralelos.

Se sobre~vienen el derrumbe de mis puntos cardinales.

(. . .)

Espero con quietud, el terremoto que hará de mi mar, un tsunami.

~Fuero~ – (c) – Aileen Rivera Lasso

Latidos

En algunas ocasiones no vuelves a pisar el mismo valle, ni vuelves a sentir el mismo aroma.
Eso no quiere decir que no viviste su esencia.
En algunas ocasiones sales corriendo a mojarte bajo la lluvia y al quitarte la ropa la lluvia se va.
Eso no quiere decir que tu interior no disfrutó el transcurso.
En algunas ocasiones estrechas entre tus brazos otro ser humano, lo respiras, lo contemplas y no tenías ideas que sería su último día.
Eso no quiere decir que ambos fueron parte de una historia que co~crearon desde lo más íntimo.
En ocasiones la vida seguirá…, solo que esta vez latirá en un solo corazón.

•Ir a encontrarse•

Quería encontrar ese algo más allá del horizonte, con la esperanza que a donde llegará el límite de mi visión.
Empezaba otro amanecer, otro olor a tierra, otras formas de sentir la lluvia.
Hoy la vida nos detiene a todos en el lugar donde estamos.
Nos pide que echemos raíces…, que pasemos la tempestad con la serenidad de que este no es el fin.
Sino que se acercan nuevos cambios y eso siempre son nuevos comienzos.
Adaptarnos también es bendición, es poderoso perderse para luego hallarse…, con la grandeza de no tener que ir corriendo de un lado a otro.
No tenernos que estar llenándonos todo el tiempo de cosas o de quehaceres.
El silencio también es maestro, la euforia de la incertidumbre también traspasa el sentir con la belleza de dedicarse un auto~cuidado y cuidar.
No todo está afuera, ni todo está en lo lejano.
Hay instantes tan valiosos en recitarte reflexión o una pregunta sin respuesta…, como cuando observas la nimiedad de las cosas de la vida y te sorprendes.
No hay que agitar el movimiento brusco de ir siempre por lo externo, hay mucho que acomodar en el interior.
De seguro tu mente, como tu cuerpo al igual que el mío piden que baje la revolución con la que se vive…, y esté es un buen momento; para mimarte con la gentileza que cuidarías a alguien que amas.
Es así de sencillo emanar con sabiduría el conocimiento que la vida te ha dado con tus circunstancias particulares…
Vamos aprendiendo a cuidarnos, desde un lugar más amable con nosotros mismos y sobretodo mucho más bondadoso con los demás seres.