~Sin acongojar~

Nombró siete veces
los juramentos.
Librando la vulnerabilidad
que tambaleaba su existencia.
Tenía la opción
de cruzar el portal o quedarse.
Permaneció inmóvil
al percibir un mundo sensible.
Estuvo allí,
observando el cruce de las almas.
Inmune a los gritos desesperados.
Cerró los ojos
murmuró extraño lenguaje.
Se aquietó
el aullido de los vivos.
(. . .)
Y los espíritus
volvieron a yacer en la quietud.