~Estafa fallida~

Tío Paco, había salido de vacaciones, su costumbre era prestar su casa de campo a la familia. Esta vez no fue su excepción. Fuimos todos a disfrutar de un fin de semana del verano. Solíamos aprovechar para hacer “BBQ”, disfrutar de la piscina, esas tardes espectaculares que se pasan en el campo tropical. Con la caída del sol dorada reflejada en lo alto de la montaña, mientras el viento susurra a cada hoja sobre la vida, el amor y lo que nos depara el próximo día sea lluvioso o brumoso amanecerá para todos. El sol le hace guiños a el bosque, le enuncia la llegada de las estrellas con o sin luna ellas nunca faltan al encuentro. Las aves sobrevuelan buscando ya su refugio nocturno, a lo lejos se escucha los sapos, los grillos, los “coquíes” de nuestra isla. Todo una sincronía musical de la naturaleza. Un deleite que embriaga cada respiro. Allí, todos comparten sus historias, los niños juegan por el campo, la alegría vive engendrada en esas tierras, la armonía se instala en el cuerpo. Tío Paco; siempre llamaba para saber quienes habían ido y cómo se lo estaban pasando, su generosidad era siempre de puertas abiertas. Darlo todo porque nada se iba a llevar cuando se fuera de este mundo. Ese día su voz era diferente, preguntó si todo estaba bien, e insistió. Mili le dijo: sí, todo bien, ¿y por allá? …Hay fue cuando todo empezó a torcerse, Mily acostumbraba a contestar en “modo altavoz”, así que más de uno escuchó. Le dice: recibí una llamada en la que me decían que le pagaron mil dólares por matarme, pero que ellos querían hacer un acuerdo conmigo si le daba dos mil dólares no me mataba. Mily le dio un ataque de histeria, pero a la misma vez le decía Paco deja las bromas… a lo que él respondió: no es broma, es algo muy en serio…, el estafador le dijo que le estaban apuntando desde una de las casas a distancia. Paco, sabiendo que eso sonaba a estafa le dijo: no sé a quién le estarás apuntando, pero yo no estoy allí, puede matarlos a todos. Se volvió un ambiente tenso, pero rápidamente alguien de los que escuchaba la conversación dijo: que era obvio que no estaba allí porque no hablo ni amenazó con la multitud. A fin de cuenta hubiéramos tenido un final “épico”. Eso sí, la estafa no funciona en esta familia.

En otra ocasión a tía Luli le dijeron que me tenían secuestrada, se escuchaba una chica gritando de fondo diciendo tía ayúdame, Luli en su desesperación le preguntó: ¿qué quieren? A lo que el hombre contestó quinientos dólares, rápidamente tía le dijo: a saber qué hizo esa muchacha, y con quien se andará juntando…, quédense con ella.

Otro intento de estafa malogrado, en esta familia te aman…, hasta que pides dinero.