•~…maldito unicornio~•

Iba sobre el unicornio negro llegó uno multi~colores y me entero el cuerno en ambos ojos. Sangrando empece a luchar con los fantasmas invisible o eso me hacían creer las voces de mi esquizofrenia. Una mentira tras otras me arrancaba la piel. Buscaba oler a ese unicornio multi~color quería matarle, aunque sin mis ojos era muy difícil atinarle. Sabía que tenía la ventaja renuncie a luchar me fui a la cascada para que no se notara mi quebranto entre el sonido y mi lamento. Me fundí con la piedra a golpes, deshice mis ganas y sed de vengar. Aunque muy en el fondo ya había dejado todo mi veneno corriendo con las voces que me atormentaron por años en aquella agua que ha de beber los que sobre~vivieron a los tormentos que cada noche arrojaba mi espíritu con pájaros negros.

•Denuncio•

A los que hablan por hablar.
A los que hurgan en la basura ajena
y le dan con eso de comer al siguiente.
A los que usan la voz para inspirar y luego
les gotean las manos por qué el puñal
lo perdieron en otro cuerpo.
Me falta flexibilidad para soltar el juicio
que los encausa en todos los males que denuncio.
Rasguen las guitarras, rompan el pentagrama,
arrojen las maldades con la que embisten
cada actuación.

•Violadores de Fe•

Fueron muchos los enfermos que escupieron sobre otros cuerpos.

Los que masticaron las coyunturas adolorida de los dementes.

Dios no entraba a la salas de los asfixiados.

Parecería que él perdió primero la Fe en los humanos.

La prepotencia sórdida salía, como las cucarachas y los ratones a oscuras.

Las migajas de los lastimados eran el banquete de los que se amanecían.

No usaban ataúdes se comían unos a otros, mientras más miseria…, más gozaban.

Eran personas punzantes, con el veneno en la lengua, con bacterias en el cerebro.

El virus de la maldad se reproducía, como los altares al anti~cristo.