•~…Peligro acantilado~•

La última vez que pude subirme al faro, me enterré con el cielo nublado que avecinaba una gran tormenta. En ese lugar me quede hasta que ya no se podía visualizar nada. El viento era muy fuerte un atentado contra mi estabilidad en el acantilado. No quería hacer promesas frente al faro, porque la luz siempre te descubre nuevas formas de volver al amor. Así que solo quería que se me tambalearan los pies y morir allí. Si no moría de la caída, moriría del mar dándome contra las rocas. Por mi misma no era capaz de saltar aunque mis lágrimas no se vislumbraban entre aquel aguacero tome fotos de antes que cayera aquel diluvio, escondí la cámara con un “jacket” la pegué al faro, dejé mis acostumbradas notas de despedidas. Por si el momento era allí y empecé a caminar, con la adrenalina de que podía resbalarme. Era un coquetear con el tiempo, la altura y mis ganas de morir. Por cierto, me caí, solo que no hacia el barranco, sino hacia un pedazo de yerba que había, “Florentina” (mi bastón) se reía de mí…, Empezaron a caer rayos y ella, se burlaba de que los pájaros se me parado por todo el cuerpo y que temblaba de frío y no podía levantarme del golpe. Me dijo; si te hubieras caído, yo también sería libre de ti. Nunca “Florentina” se había quejado, ni de mi peso, ni de nada, me apoyaba nunca mejor dicho… ese día se había vuelto algo loca, mucho más que yo.

Me asusté cuando el rayo le cayó encima justo antes dijo; ahí viene, por fin saldré de ti.

Sentí los probables vacíos que pasaría si alguien me quisiera el dolor que sentiría…, me di cuenta que hasta los objetos pueden contener una carga… nuestras cargas. Re~conocer mis debilidades me ha dado fuerza muchas veces. En otras ocasiones no lo tengo muy claro.

Hoy, sin “Florentina” …, y sin fuerza quisiera estar en ese mismo lugar…, aunque no tengo clara con cuáles intenciones.

•…hacía otro lugar •

Te fuiste cuando más palabras amorosas pronunciaste.
Entendí que necesitabas ir con tu cuerpo, con tu auto~sanación.
Cerraste cuando apenas se abría, sentí miedo claro…
Los humanos nos enseñan a poseer y no a ser.
Cuando saliste tus palabras fueron hermosas, con tu voz dulce, tu encanto femenino.
No fui más a ti…, aunque te piense cada día, prefiero verte en la lejanía.
En acciones…, con el adiós disperso.
Aunque cuando se está adentro, jamás se despiden las almas.
Tu cielo, tu vuelo, tu esencia…, tu arte.
En silencio procuro conectar con el pálpito.
Allí, aquí y siempre viva y sonriente.

•Experiencia terrenal•

Puedes cruzar senderos
sin voltear a ver tus huellas.
Se puede andar sin sentir escasez
cuando el espíritu va colmado de esencia.
Detenerte a escuchar el silbido
de otro ser que palpita como tú…,
no te resta.
La energía se expande,
se manifiesta con humildad, con valentía.
Eres la extensión de todo
lo que yace en tu interior.
Brisa fresca acaricia la experiencia terrenal, fluye.
(. . .) al igual que las hojas cuando dejan a su árbol.
Sé abono de vida…, y cree en los humanos.

•Llámame oscuridad•

Me invade la desarmonía de su energía, me envía al calabozo de los esclavos que hablan de quebranto.
Va dando ruegos, bocanadas de aires extinguidos por unos clamores desvalidos.
Escucho el sollozo de su alma, y de la mía…, esquizofrenias en las esquinas mordiendo los polos incongruentes de los que gritan estar cuerdos.
Sacudo la falda se caen los cristales de de mi útero, les veo enterrados en la tierra desangrados por las ausencias.
Me giro aprieto su sexo…, quiero que le duela el delirio al igual que a mí.
Pesan los escalofríos de un ser que no hurga en sus adentros, necesita ruptura.
Le miro…, le sonríe la maldad que nos habitó, solo nos queda el descaro.
Nómbrame oscuridad…, luego pregúntate ¿cómo te llamas ahora que te habitan las calamidades en el espíritu?

•Por si la muerte nos llega•

Por si se nos acabara el tiempo.
Nos adelantamos, apretándonos
como si nunca más volviéramos a respirar.
Nos declaramos el amor consciente,
también el inconsciente.
Fantaseamos el mundo que no llegamos a crujir.
Nos emborrachamos de sexo,
de perdones y de todo lo que nos faltó.
Gritamos con desesperación las palabras
que nunca nos diríamos.
Explotamos en risas, en llantos, en ardores.
Aún así al vernos alejándonos,
sabemos que no fue suficiente.
Vamos a dejar que la muerte nos haga creer
que somos infinitos, y nos re~escribirá en la historia.
Escribimos unas cuantas cartas de despedida, en lo que la muerte nos llega.

Aún nos quedan gestos…

Ahora…,
muchos conocerán la mirada distante
de lo que es observar la vida desde una ventana.
Ahora…,
sentirán lo que es vivir el encierro,
no, no se equivoquen, no me alegro.
Sólo les observo,
contemplo la desesperación,
esa incertidumbre que llega con los cambios repentinos.
Escucho el sollozo del miedo que recorre por las almas.
Ahora…,
escuchan al vecino,
se dan cuentan que allí habitaba otro ser…,
con pasiones, con el grito desenfrenado,
con el abrazo solidario a las cuerdas de su guitarra.
Todos en este momentos estamos en el mismo filo…,
me pregunto si con desearle solamente el bien,
sentirán alivio o si llegarán a conocer la oscuridad de su esencia.
No puedo saberlo,
solo espero que sus espíritus estén bien nutridos.
Que no se saturen el cerebro,
que las neuronas encuentre la forma de hacerles el amor.
Ojalá…,
no tengan que sufrir desquicio,
ni el hambre, ni la muerte repentina de seres queridos.
Ojalá…,
no se pierdan en su propio cuerpo,
y puedan ver que por cualquier rendija podría verse el sol,
aunque sea sacando la mano con un espejo.
Ojalá…,
se les agudicen los sentires.
No olviden que una sonrisa se ve a distancia,
que un gesto con la mano es muestra de solidaridad,
que con las miradas también se reparte calidez y energía.

Aún nos quedan gestos… – (c) – ~Forever Aileen~

•Mis últimas letras•

(. . .)
Mis últimas letras las he de parir en el mar,
nadando hasta lo profundo…
Perdiéndome en su remolino marino,
hacia adentro…
Siempre hacia adentro de la Madre Tierra
¡Es que tengo tanta ansiedad de conocer su útero!
Y me refugio en cualquier cuenco que encuentro.
Todo me desangra…
Traigo desde hace años una sed insaciable,
una hemorragia que no cesa…
He de morir dentro del vaivén de sus saladas aguas.
Y he de forjar mis letras,
hundiéndome en sus minerales…
Sé que voy a encontrarme con el coral multicolor,
mientras mis Ojos y la Luz del Sol,
se vayan difuminando…
Iré, más y más, hondo.
Como quien quiere meterse muy dentro de ti…
Mis labios te estarán sonriendo,
mientras me ahogo de tu sabor…
Sentiré como expira mi pecho,
cuando tu amor me derrumbe…
¡Congelando mi Corazón…!
Seré feliz recitando los versos,
hasta que acabe la última letra que te escribí…
Tú, mereces ser Honrada,
jamás subestimada…
¡Me has dado tanto… Nos has dado tanto!
Que no encuentro otra forma de morir,
que ir hacia tus profundidades…
En esa inmensidad,
con la que me trajiste a éste mundo.
Allí, en mi desgarro,
desde el momento del corte…
De mi espiritual cordón umbilical.
En tu orilla he de caminar buscando el placer
que encuentran las olas al hacer espuma…
Poco a poco, me he ido muriendo en cada respiro.
Te busco en la gruta, en la lluvia, en el fango,
en la laguna, en el cántico oceánico…
Mis últimas letras,
la declamará mi alma…
Cuando esté, perpetuando lo más maravilloso,
en el pacto de morir
¡Dentro de Ti…!

•Cenizas•

Agita sus alas dentro de su jaula.
Han caído las cenizas
de lo que fue su bosque.
Su canto ya no deja melodía en el ambiente.
Los colores de sus plumas desaparecieron.
Así es cuando llega la muerte…,
arroja todo a la miseria.
Inmersa en su sollozo,
vuelve a intentar aletear,
con la esperanza rota.
Aunque sus ansias siguen vivas.
Posa sus alas desnudas
hasta de su sombra, cierra sus ojos.
Se dispersa en el destiempo
…, al fin a alcanzado su libertad.

•Me voy a Morir•

Todo lo que está frente a nuestra mirada morirá, incluyéndonos. El terror a la muerte parece que viene intrínseco. Me gusta decir “me voy a morir”, “te vas a morir”. No desde el miedo, sino desde la libertad que veo al dejar de poseernos. Esta experiencia humana es bestial, nos llena de emociones, sensaciones y quizás no estamos tan consciente de lo efímero que es el instante de estar vivo. Ese pequeño estar… Observar a la naturaleza, y sus cambios. Agradecer el simple estado de poder seguir aquí en la vida. Quizás dentro de un rato ni tú, ni yo estemos más…

(. . .)

y quizás tú termines este pensamiento…

•Des~ocupa•

Desocupar para satisfacer el ser.

Llegar al vacío transitando todo lo que te habitó.

Sentir la rabia, la envidia, el apego son emociones humanas.

Igual que sentir la vida, compasión, y la amabilidad.

Todas contradictorias como la vida misma…

El miedo nos lleva a crear murallas en el interior, nombradas como dominio.

Soltar es soltarse…, podar el camino es sincerarse.

Mirar hacia adentro es encontrarse con el abismo, en donde se lanzan las preguntas.

El eco que se queda resonando en la cueva, suele arrojar más preguntas que respuestas.

Es allí donde reside la sabiduría del espíritu, saberse aferrado, consciente y despierto.

Los sollozos de las almas también nos habitan.

En esa inter~conexión que invita una y otra vez a la meditación.

Desconecta y conecta…, expandir los sentidos.

Agudizando el silencio, acompañado de todo lo que vienes cargando.

El tiempo de quietud llega, las alegrías tuyas se vuelven colectivas.

Transitas las estaciones en tu cuerpo…

Todo lo que es…, fue alguna vez.

Dejas ir la necesidad, con ello desaparecen ciertas emociones.

Florece como jardín en primavera…, respiras de tu esencia.