•…tramo final•

Me urgía el adiós
que se quedó en la garganta.
El abrazo inconcluso,
las conversaciones pendientes.
Un tumulto de decires me quedan aquí,
en conjunto con lo más esencial.
Me quede rota
sin poder acompañar tu tramo final.
Sin hacer una plegaria en tu oído,
para que sintieras el afecto.
Nos quedamos con los compromisos encimas.
Se quedó el sollozo de la familia,
el espanto del sonido que anuncia el fin.
Como sostener lo impredecible del instante,
me queda la fuerza de sentirte…
Adentro, muy adentro…,
aquí donde ni la muerte puede apartarte.
Con el influjo de la energía y del amor
mantengo ese algo de ti vivo.

~…remembranza ~

Abundante belleza queda en las memorias escritas.
No todo se derrumban con el adiós de los cuerpo.
El olvido no tiene que habitarnos, ni dejarnos vacíos.
Magnitud de sentires quedan ligados a las vivencias.
Aquella abuela que se fue antes de que su nieto la nombrara.
Abrir ese cuaderno con las voces de su sentir,
aquellas fotografías que le cuentan cómo se veía todo.
El baúl de las remembranzas son vidas que palpitan.
Cuan cálido podemos ser cuando dejamos la carta.
Las energías se perciben e incluso el tiempo…,
las hace lucir mas mágicas.

•Por si la muerte nos llega•

Por si se nos acabara el tiempo.
Nos adelantamos, apretándonos
como si nunca más volviéramos a respirar.
Nos declaramos el amor consciente,
también el inconsciente.
Fantaseamos el mundo que no llegamos a crujir.
Nos emborrachamos de sexo,
de perdones y de todo lo que nos faltó.
Gritamos con desesperación las palabras
que nunca nos diríamos.
Explotamos en risas, en llantos, en ardores.
Aún así al vernos alejándonos,
sabemos que no fue suficiente.
Vamos a dejar que la muerte nos haga creer
que somos infinitos, y nos re~escribirá en la historia.
Escribimos unas cuantas cartas de despedida, en lo que la muerte nos llega.

•…a mis hijos muertos•

Les vi derramado,
se me murieron.
A todos mis hijos.
Estos que se expulsaron
del mundo antes de la crisis.
A los que se pudrieron adentro.
Sus ojos no se desarrollaron lo suficiente.
Sus latidos no fueron arduos para el mundo.
Fueron tan invisibles como lo he sido yo…
Ahora…,
agradezco que no cruzaran el umbral.
Sus patadas torcieron mi útero,
me hicieron vomitar amargura.
El quebranto cuarteó
las raíces que no se dieron.
He vivido la sequía,
el tumulto de los hambrientos
La espesura de abrir mis piernas al vacío.
Mi vagina tiene un vaho constante que no cesa.
Escucho el rugido de los vivos,
el festejo de mis hijos muertos.
Que inmensa es la línea de lo imparcial.
Pensar que justo en estos instante
todos estamos con los pies
tambaleando en el mismo abismo.

•Mis últimas letras•

(. . .)
Mis últimas letras las he de parir en el mar,
nadando hasta lo profundo…
Perdiéndome en su remolino marino,
hacia adentro…
Siempre hacia adentro de la Madre Tierra
¡Es que tengo tanta ansiedad de conocer su útero!
Y me refugio en cualquier cuenco que encuentro.
Todo me desangra…
Traigo desde hace años una sed insaciable,
una hemorragia que no cesa…
He de morir dentro del vaivén de sus saladas aguas.
Y he de forjar mis letras,
hundiéndome en sus minerales…
Sé que voy a encontrarme con el coral multicolor,
mientras mis Ojos y la Luz del Sol,
se vayan difuminando…
Iré, más y más, hondo.
Como quien quiere meterse muy dentro de ti…
Mis labios te estarán sonriendo,
mientras me ahogo de tu sabor…
Sentiré como expira mi pecho,
cuando tu amor me derrumbe…
¡Congelando mi Corazón…!
Seré feliz recitando los versos,
hasta que acabe la última letra que te escribí…
Tú, mereces ser Honrada,
jamás subestimada…
¡Me has dado tanto… Nos has dado tanto!
Que no encuentro otra forma de morir,
que ir hacia tus profundidades…
En esa inmensidad,
con la que me trajiste a éste mundo.
Allí, en mi desgarro,
desde el momento del corte…
De mi espiritual cordón umbilical.
En tu orilla he de caminar buscando el placer
que encuentran las olas al hacer espuma…
Poco a poco, me he ido muriendo en cada respiro.
Te busco en la gruta, en la lluvia, en el fango,
en la laguna, en el cántico oceánico…
Mis últimas letras,
la declamará mi alma…
Cuando esté, perpetuando lo más maravilloso,
en el pacto de morir
¡Dentro de Ti…!

•Cenizas•

Agita sus alas dentro de su jaula.
Han caído las cenizas
de lo que fue su bosque.
Su canto ya no deja melodía en el ambiente.
Los colores de sus plumas desaparecieron.
Así es cuando llega la muerte…,
arroja todo a la miseria.
Inmersa en su sollozo,
vuelve a intentar aletear,
con la esperanza rota.
Aunque sus ansias siguen vivas.
Posa sus alas desnudas
hasta de su sombra, cierra sus ojos.
Se dispersa en el destiempo
…, al fin a alcanzado su libertad.

•El idilio de re~vivir•

Reviví

Salí del hueco oscuro

que me acunó durante este tiempo.

Me atrapó…, sumergió mi espíritu

a las entrañas de la tierra.

Muerta…, caducada,

mordida por la incertidumbre.

Viajando con el pecho dormido,

a ritmo lento con el pulso perdido.

Escuchando susurros ajenos,

estruendos de los movimientos telúricos.

Enraizada adentro de la tierra

sin quererlo, inmovilizada.

Muda en un destiempo,

con la justificación de las sinrazones.

Según me tragó la muerte,

ahora la vida me escupe…

Como retoño divino.

El idilio de las estaciones…,

al natural siempre en su perfección.

Me libera del silencio,

el sol me baila y calienta mi útero.

Grita; ¡estás lista!