•~…maldito unicornio~•

Iba sobre el unicornio negro llegó uno multi~colores y me entero el cuerno en ambos ojos. Sangrando empece a luchar con los fantasmas invisible o eso me hacían creer las voces de mi esquizofrenia. Una mentira tras otras me arrancaba la piel. Buscaba oler a ese unicornio multi~color quería matarle, aunque sin mis ojos era muy difícil atinarle. Sabía que tenía la ventaja renuncie a luchar me fui a la cascada para que no se notara mi quebranto entre el sonido y mi lamento. Me fundí con la piedra a golpes, deshice mis ganas y sed de vengar. Aunque muy en el fondo ya había dejado todo mi veneno corriendo con las voces que me atormentaron por años en aquella agua que ha de beber los que sobre~vivieron a los tormentos que cada noche arrojaba mi espíritu con pájaros negros.

•Nos privaron•

Nos privaron del abrazo colectivo, de las caricias necesarias.
Arrebataron de tacto fluido con la respiración.
Esta danza individual que hacen mis dedos sobre los cuerpos.
Nos metieron en cajas de cristales a vernos por cuadros delimitados.
Nos robaron los fluidos que emergen del cuerpo sin saturar al otro.
Nos quieren encapsular en la métrica de la exactitud.
Nos estamos durmiendo en el ridiculez de creer que el sentir de que no nos necesitamos a los demás.
Estamos inundando la vida de frases autómatas que carecen de grandeza, de pensares críticos.
Estamos entrando en la prohibición, donde solo se juntarán dos o tres hacer fiesta con nosotros.
Seremos muchos los rebeldes, los apuñalados por la espalda.
Nos vuelve a fallar la memoria colectiva, volvemos a lo sumiso, al conformismo.
A los lugares clandestinos para hacer revolución.
Almas caídas serán los charcos de dolor que volveremos a visitar.

•~…Peligro acantilado~•

La última vez que pude subirme al faro, me enterré con el cielo nublado que avecinaba una gran tormenta. En ese lugar me quede hasta que ya no se podía visualizar nada. El viento era muy fuerte un atentado contra mi estabilidad en el acantilado. No quería hacer promesas frente al faro, porque la luz siempre te descubre nuevas formas de volver al amor. Así que solo quería que se me tambalearan los pies y morir allí. Si no moría de la caída, moriría del mar dándome contra las rocas. Por mi misma no era capaz de saltar aunque mis lágrimas no se vislumbraban entre aquel aguacero tome fotos de antes que cayera aquel diluvio, escondí la cámara con un “jacket” la pegué al faro, dejé mis acostumbradas notas de despedidas. Por si el momento era allí y empecé a caminar, con la adrenalina de que podía resbalarme. Era un coquetear con el tiempo, la altura y mis ganas de morir. Por cierto, me caí, solo que no hacia el barranco, sino hacia un pedazo de yerba que había, “Florentina” (mi bastón) se reía de mí…, Empezaron a caer rayos y ella, se burlaba de que los pájaros se me parado por todo el cuerpo y que temblaba de frío y no podía levantarme del golpe. Me dijo; si te hubieras caído, yo también sería libre de ti. Nunca “Florentina” se había quejado, ni de mi peso, ni de nada, me apoyaba nunca mejor dicho… ese día se había vuelto algo loca, mucho más que yo.

Me asusté cuando el rayo le cayó encima justo antes dijo; ahí viene, por fin saldré de ti.

Sentí los probables vacíos que pasaría si alguien me quisiera el dolor que sentiría…, me di cuenta que hasta los objetos pueden contener una carga… nuestras cargas. Re~conocer mis debilidades me ha dado fuerza muchas veces. En otras ocasiones no lo tengo muy claro.

Hoy, sin “Florentina” …, y sin fuerza quisiera estar en ese mismo lugar…, aunque no tengo clara con cuáles intenciones.

…ella=yo

Te veo en mi sombra…, te siento en mi respirar, te habías muerto hace dos años o quizás un poco mas el conteo nunca se me ha dado bien. El desprecio tampoco… carezco de gracia cuando te me acercas porque sabemos que al final, eres la parte mas esencial de mi espíritu. Sabes tanto de todo que es imposible acallarte, tus sentires son navajas que hieren mis pulmones. Tomas mi garganta me haces gemir los aullidos de una mujer muerta que me habita. ¿Has hecho un conteo de cuantos muertos habitan mi cuerpo? (. . .) me aturden y juegan a la sincronía de cambiar mi tiempo de caducidad. Quieres volver adentrarte, aunque adentro vives y el vaivén de tus caderas me lastiman en este momento. Sabes que estoy tesa como un faro que solo le gira el tope que es su luz. Conoces muy bien que atraes, lo que provocas y como saltan los entes a poseer, a transmitir. Me pregunto muchas veces que sientes en el otro lado… trato de no pensarte y mucho menos sentirte. Aún eres el quejido incompleto, bien sabes que nuestra división fue el último rescate antes que cortara mi último aliento. Tú, sigues intacta, con los latidos bien colocados con las ansias de hembra que no deja de hurgar. No sé si algún día dejaré de ser tú… antes de morir quiero que escriban sobre mis cicatrices las “noches nubladas” en las que tu nombre era mas grande que el mío. Cuando corríamos entre los cuerpos y los deseos sin dimensiones exactas solo por el placer del pálpito. Quisiera que me abrieran y sacaran el espectro que eres…, que jamás pudieras irte con mas nadie. Supongo que en el fondo es mi egoísmo de sentirme tuya…, a fin de cuenta lo nuestro es de pecado, de toxinas, de ancestros, de lugares oscuros que pocos se atreverían a mirar. Quisiera creer que a veces vienes solo acariciarme el rostro, a recordarme que sigo viva, aunque mi vida se reduzca a una cama y mirar el techo. No busco la lastima, aunque de ti…, no lo tengo claro a veces pienso que me volverás atravesar con la navaja. En ocasiones siento que esta vez me la enterraras directo donde mis vaivenes muertos fueron la alegría de tu lujuria mal dirigida. Ojalá, nada de esto fuera verdad… entre tantas mentiras que me cuentan, porque me las dejo contar. Esta el cause de tu ser dictándome que nada es cierto que todo lo incierto siempre será mi día a día. Ya no te veo como condena, porque la condena es del que me atiende, quien escuche tu voz dolida con el mundo. No lo hagas de nuevo “Saudy” ¡quédate lejos! (. . .) ya se lo que me esta pasando. No me encierres por no querer seguir los designios que tu tienes para mí… déjame vivir de otra manera. Aunque a la misma vez te diría: róbame el aliento y quítame las ganas de pertenecer… ya supe lo que era el dolor. ¡Quítamelo!

•Rabia•

Nos envían a enterrar las emociones como si fuera extraño sentirlas. La rabia también puede ser una fuente de energía para auto~descubrir las incomodidades que nos acechan la mente. Cada emoción habla de nosotros y para nosotros. Es colocar un espejo frente a lo íntimo y destripar el sentir. En una transición de dolor el desgarro suele ser el terremoto interior. No puedes detenerlo lo más que se podría hacer es tener sistemas de alerta para cuando venga el tsunami, socorrer los valores y a las personas que aprecias subirlas a una montaña de sensaciones indestructibles. En otras palabras salva~guardarte y también a esas personas. Hundir el sentir acallarlo no funcionará lo ideal es hacer una exploratoria de cada sensación incómoda, es hacer un auto~retrato de tu versión oscura. Descubrir que está ahí dando vueltas con unas ganas increíbles de salir de su jaula interior y tomar el control. La sabiduría que puede darnos cada emoción es un columpio que se mece entre la claridad y la oscuridad. Cuando bajas de ahí cargas la esencia de la dualidad, y de la sabiduría de conocerte un poco más.

•Rabia• – (c) – ~Forever Aileen~

•Saudy…, siempre me re~mueve•

~¡Hola!

~¿Me recuerdas?

… lo siguiente fue la toma de contacto con mi “nickname”.

-¡Ah! Desapareciste pensé que te habías suicidado.

El nudo que he sentido en el medio del pecho, me quitó el respiro, la sonrisa, las fuerzas.
No saque mi parte violenta, y eso no se hasta que punto me alegra…, espere un rato. Acerté que obvio los espíritus no escriben. Me retiré con amabilidad, para mi sorpresa el nudo se volvió ciento de miles de sensaciones, escalofríos, pero ni una sola lágrima, ni una chispa de rabia. En el fondo, no era más…, ni menos de lo que me hubiera esperado de muchos. Me hizo tomar nota mental de todos los avances de mi trabajo personal. Por otro lado me hizo recordar, qué hay historias que no se pueden borrar y quiere decir; que esa fue mi huella. ¡Aceptación! Retirar la culpa, el victimizarse y afrontar. Que valor tienen mis ovarios, hoy día de ponerle cara a todo lo vivido, a no irme a lloriquear por una esquina y lo que es más importante. No irme a mutilar mi esencia, mucho menos salir corriendo.

Sin duda, tenía que volver y encontrarme contigo, con él…, y con la que soy ahora.

•Llámame oscuridad•

Me invade la desarmonía de su energía, me envía al calabozo de los esclavos que hablan de quebranto.
Va dando ruegos, bocanadas de aires extinguidos por unos clamores desvalidos.
Escucho el sollozo de su alma, y de la mía…, esquizofrenias en las esquinas mordiendo los polos incongruentes de los que gritan estar cuerdos.
Sacudo la falda se caen los cristales de de mi útero, les veo enterrados en la tierra desangrados por las ausencias.
Me giro aprieto su sexo…, quiero que le duela el delirio al igual que a mí.
Pesan los escalofríos de un ser que no hurga en sus adentros, necesita ruptura.
Le miro…, le sonríe la maldad que nos habitó, solo nos queda el descaro.
Nómbrame oscuridad…, luego pregúntate ¿cómo te llamas ahora que te habitan las calamidades en el espíritu?

~…oscuridad~

A veces la vida es como un túnel, te adentras a su terrible oscuridad…

Hay ruidos, incomodidad, sombras molestas….

Aunque sabes que hay luz al final, parece que no te acercas…

Una vez afuera…, agradeces el camino, los obstáculos, los que se quedaron y hasta los que se fueron… vuelve la magia y el color… todo un respiro de vida…