•Nos privaron•

Nos privaron del abrazo colectivo, de las caricias necesarias.
Arrebataron de tacto fluido con la respiración.
Esta danza individual que hacen mis dedos sobre los cuerpos.
Nos metieron en cajas de cristales a vernos por cuadros delimitados.
Nos robaron los fluidos que emergen del cuerpo sin saturar al otro.
Nos quieren encapsular en la métrica de la exactitud.
Nos estamos durmiendo en el ridiculez de creer que el sentir de que no nos necesitamos a los demás.
Estamos inundando la vida de frases autómatas que carecen de grandeza, de pensares críticos.
Estamos entrando en la prohibición, donde solo se juntarán dos o tres hacer fiesta con nosotros.
Seremos muchos los rebeldes, los apuñalados por la espalda.
Nos vuelve a fallar la memoria colectiva, volvemos a lo sumiso, al conformismo.
A los lugares clandestinos para hacer revolución.
Almas caídas serán los charcos de dolor que volveremos a visitar.

•Por si la muerte nos llega•

Por si se nos acabara el tiempo.
Nos adelantamos, apretándonos
como si nunca más volviéramos a respirar.
Nos declaramos el amor consciente,
también el inconsciente.
Fantaseamos el mundo que no llegamos a crujir.
Nos emborrachamos de sexo,
de perdones y de todo lo que nos faltó.
Gritamos con desesperación las palabras
que nunca nos diríamos.
Explotamos en risas, en llantos, en ardores.
Aún así al vernos alejándonos,
sabemos que no fue suficiente.
Vamos a dejar que la muerte nos haga creer
que somos infinitos, y nos re~escribirá en la historia.
Escribimos unas cuantas cartas de despedida, en lo que la muerte nos llega.