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    Caricia en el vientre.

    Me arrojé sobre su órgano por la excitación del momento…, el hedor me hizo fijarme en que mis partes supuraban. Cuando trataba de despegarme su cuerpo se inflaba…, escupía borbotones de sangre. Se trincaba me agarraba con sus manos, me apretaba hacia él, quedando perfectamente encajada, mi pelvis marcaba el ritmo. ¿Qué diablo era esto? Había perdido la cabeza en muchas ocasiones, pero esta asquerosidad, sobre~pasaba todo lo anterior. Lo peor fue empezar a sentir el gozo en mis paredes íntimas. Volteo los ojos perdiendo totalmente las pupilas, se le brotaron dos membranas me apetecía chuparle, parecían pequeños pezones. Hay que ver que el morbo re~crea situaciones en las cuales…