•¡Gracias!•

Estuviste aquí siempre.

No te vi…,

me perdí mirando a otros.

No te escuché…,

estaba tratando de entender a los demás.

No te di cariño...,

me ocupaba de que me quisieran.

No te sentía…,

estaba obtusa buscando en el exterior.

No entendía la razón de los llantos,

ni el porqué habitaba la tristeza.

No podía mirarme…,

porqué estaba rota mi esencia.

No me pediré perdón..,

pues he entendido todo este proceso y no lo cambio.

Ahora sé qué estoy en mí.