•…cuerpo frío… Gaia caliente•

Mirada perdida…, el respiro gélido de una tarde nublada.

Silba la palmera esperando, que los cocos resuenen, robando una sonrisa.

El mar hace su bandeó invitando los pies a danzar.

La calidez de la arena arrulla el mimo que añora el corazón.

Es la naturaleza la que posee la sabiduría, para alentar y transformar el espíritu quebrado.

•Nublada•

•~…dos noches tras de ti, te resistías…~•
•~…la lluvia decía que no te ibas a ver, pero hice promesas de poder a mis mujeres…~•
•~…tenía que balancearme treparme, hacer equilibrio y ahí estás al natural.~•
•~…con el pulso tembloroso y once mujeres de diferentes puntos haciendo rituales.~•

Latidos

En algunas ocasiones no vuelves a pisar el mismo valle, ni vuelves a sentir el mismo aroma.
Eso no quiere decir que no viviste su esencia.
En algunas ocasiones sales corriendo a mojarte bajo la lluvia y al quitarte la ropa la lluvia se va.
Eso no quiere decir que tu interior no disfrutó el transcurso.
En algunas ocasiones estrechas entre tus brazos otro ser humano, lo respiras, lo contemplas y no tenías ideas que sería su último día.
Eso no quiere decir que ambos fueron parte de una historia que co~crearon desde lo más íntimo.
En ocasiones la vida seguirá…, solo que esta vez latirá en un solo corazón.

•Me quiero mi amor•

Últimamente tengo buenísimas compañías y una de ellas esté libro “Me quiero mi amor sin mí no soy nada” de ~Laura Albiol~

Ella junto con sus letras son una maravilla tiene un gran mensaje en sus textos. Una Magia para su arte, y unas frases que se tatúan en el mismo centro de donde nacen los latidos. Muy recomendable, su belleza para hilar reflexiones y mover la energía.

•Dama Gris•

He perdido la cuenta, de cuántos días llevo en éste encierro… Quizás, sólo son horas… Durante mi devoción por llevar éstos hábitos, siempre he recibido duros castigos… Estar a oscuras con un mísero vaso de agua y un pedazo de pan duro, es una ofrenda de gratitud, para ésta sombría vida que existe detrás de los contundentes muros de la Fe… Sin embargo, ésta vez, mi calabozo, me está consumiendo en las llamas del pecado. Me pesa llevar la cruz que cuelga de mi alma… Mi sangre está acelerada… El pecado no vibra sólo en el sexo… El sacrilegio, está hecho en mi espíritu… ¡Te deseo en nombre del amor!
El calvario no es estar en ésta celda y saber, que traicioné mi juramento ante Dios El infierno, arde en mis partes más íntimas, más allá de mi orificio de placer… ¡Me consumo!
Todo en mí, es lujuria y pasión… Voy, arañando éstas paredes, como si del polvo que rasgo del muro, pudiera yo, sacarte…
Noble Caballero, que honró mi sagrado cuerpo de placer… No sólo físico, también nos hemos acoplado espiritualmente… En esas pláticas, que nos elevaban… Entre aquella música clásica, que nos hacía bebernos, sorbo a sorbo, en una danza álmica…
¡Oh, Mi Adorado Caballero!
Hoy, tallo mis lágrimas en éste suelo mugriento… Y desnudo mi cuerpo, frente a la presencia del amor que nos unió… Me quitaste los hábitos; he roto mis votos de castidad…
Que se entere, ésta habitación clausurada y estrecha, de lo mucho que te viví…
¡No me arrepiento!
Mi oxígeno… Mis lágrimas… Y mis delirios… Se acaban
Me entrego a ésta dolorosa muerte, sintiendo tu respiración sobre mi agitado cuerpo…
“Tus besos no me despertarán como en el cuento, pero quizás me hagan soñar…”
Tal vez, alguien encuentre mi rostro con la satisfacción de haberte besado y soñado… En nuestra libertad… Más allá de la vida, más allá de la muerte…
¡Te respiré, viviéndote!
Como lo más hermoso que me pudo haber sucedido…
Clavo mi hábito en el muro que me consume… Beso el polvo, en el que he de convertirme…
~Aileen~

1 /octubre /2015

•Mis últimas letras•

(. . .)
Mis últimas letras las he de parir en el mar,
nadando hasta lo profundo…
Perdiéndome en su remolino marino,
hacia adentro…
Siempre hacia adentro de la Madre Tierra
¡Es que tengo tanta ansiedad de conocer su útero!
Y me refugio en cualquier cuenco que encuentro.
Todo me desangra…
Traigo desde hace años una sed insaciable,
una hemorragia que no cesa…
He de morir dentro del vaivén de sus saladas aguas.
Y he de forjar mis letras,
hundiéndome en sus minerales…
Sé que voy a encontrarme con el coral multicolor,
mientras mis Ojos y la Luz del Sol,
se vayan difuminando…
Iré, más y más, hondo.
Como quien quiere meterse muy dentro de ti…
Mis labios te estarán sonriendo,
mientras me ahogo de tu sabor…
Sentiré como expira mi pecho,
cuando tu amor me derrumbe…
¡Congelando mi Corazón…!
Seré feliz recitando los versos,
hasta que acabe la última letra que te escribí…
Tú, mereces ser Honrada,
jamás subestimada…
¡Me has dado tanto… Nos has dado tanto!
Que no encuentro otra forma de morir,
que ir hacia tus profundidades…
En esa inmensidad,
con la que me trajiste a éste mundo.
Allí, en mi desgarro,
desde el momento del corte…
De mi espiritual cordón umbilical.
En tu orilla he de caminar buscando el placer
que encuentran las olas al hacer espuma…
Poco a poco, me he ido muriendo en cada respiro.
Te busco en la gruta, en la lluvia, en el fango,
en la laguna, en el cántico oceánico…
Mis últimas letras,
la declamará mi alma…
Cuando esté, perpetuando lo más maravilloso,
en el pacto de morir
¡Dentro de Ti…!