•tú…vivo•

…nadie lo contó de esa forma
la flor que crece en una noche
y al otro día aún su aroma se respira.
Ella, muerta y tú vivo.
Ella, esparcida entre el ambiente
moviéndose como el viento.
Y tú… quieto.
Su blancura es luz en medio de la oscuridad
y el día la marchita.
Y tú… con la libertad y la cobardía
te decantas por seguir inútil.

•…hacía otro lugar •

Te fuiste cuando más palabras amorosas pronunciaste.
Entendí que necesitabas ir con tu cuerpo, con tu auto~sanación.
Cerraste cuando apenas se abría, sentí miedo claro…
Los humanos nos enseñan a poseer y no a ser.
Cuando saliste tus palabras fueron hermosas, con tu voz dulce, tu encanto femenino.
No fui más a ti…, aunque te piense cada día, prefiero verte en la lejanía.
En acciones…, con el adiós disperso.
Aunque cuando se está adentro, jamás se despiden las almas.
Tu cielo, tu vuelo, tu esencia…, tu arte.
En silencio procuro conectar con el pálpito.
Allí, aquí y siempre viva y sonriente.

•Experiencia terrenal•

Puedes cruzar senderos
sin voltear a ver tus huellas.
Se puede andar sin sentir escasez
cuando el espíritu va colmado de esencia.
Detenerte a escuchar el silbido
de otro ser que palpita como tú…,
no te resta.
La energía se expande,
se manifiesta con humildad, con valentía.
Eres la extensión de todo
lo que yace en tu interior.
Brisa fresca acaricia la experiencia terrenal, fluye.
(. . .) al igual que las hojas cuando dejan a su árbol.
Sé abono de vida…, y cree en los humanos.

•Llámame oscuridad•

Me invade la desarmonía de su energía, me envía al calabozo de los esclavos que hablan de quebranto.
Va dando ruegos, bocanadas de aires extinguidos por unos clamores desvalidos.
Escucho el sollozo de su alma, y de la mía…, esquizofrenias en las esquinas mordiendo los polos incongruentes de los que gritan estar cuerdos.
Sacudo la falda se caen los cristales de de mi útero, les veo enterrados en la tierra desangrados por las ausencias.
Me giro aprieto su sexo…, quiero que le duela el delirio al igual que a mí.
Pesan los escalofríos de un ser que no hurga en sus adentros, necesita ruptura.
Le miro…, le sonríe la maldad que nos habitó, solo nos queda el descaro.
Nómbrame oscuridad…, luego pregúntate ¿cómo te llamas ahora que te habitan las calamidades en el espíritu?

•Por si la muerte nos llega•

Por si se nos acabara el tiempo.
Nos adelantamos, apretándonos
como si nunca más volviéramos a respirar.
Nos declaramos el amor consciente,
también el inconsciente.
Fantaseamos el mundo que no llegamos a crujir.
Nos emborrachamos de sexo,
de perdones y de todo lo que nos faltó.
Gritamos con desesperación las palabras
que nunca nos diríamos.
Explotamos en risas, en llantos, en ardores.
Aún así al vernos alejándonos,
sabemos que no fue suficiente.
Vamos a dejar que la muerte nos haga creer
que somos infinitos, y nos re~escribirá en la historia.
Escribimos unas cuantas cartas de despedida, en lo que la muerte nos llega.

Aún nos quedan gestos…

Ahora…,
muchos conocerán la mirada distante
de lo que es observar la vida desde una ventana.
Ahora…,
sentirán lo que es vivir el encierro,
no, no se equivoquen, no me alegro.
Sólo les observo,
contemplo la desesperación,
esa incertidumbre que llega con los cambios repentinos.
Escucho el sollozo del miedo que recorre por las almas.
Ahora…,
escuchan al vecino,
se dan cuentan que allí habitaba otro ser…,
con pasiones, con el grito desenfrenado,
con el abrazo solidario a las cuerdas de su guitarra.
Todos en este momentos estamos en el mismo filo…,
me pregunto si con desearle solamente el bien,
sentirán alivio o si llegarán a conocer la oscuridad de su esencia.
No puedo saberlo,
solo espero que sus espíritus estén bien nutridos.
Que no se saturen el cerebro,
que las neuronas encuentre la forma de hacerles el amor.
Ojalá…,
no tengan que sufrir desquicio,
ni el hambre, ni la muerte repentina de seres queridos.
Ojalá…,
no se pierdan en su propio cuerpo,
y puedan ver que por cualquier rendija podría verse el sol,
aunque sea sacando la mano con un espejo.
Ojalá…,
se les agudicen los sentires.
No olviden que una sonrisa se ve a distancia,
que un gesto con la mano es muestra de solidaridad,
que con las miradas también se reparte calidez y energía.

Aún nos quedan gestos… – (c) – ~Forever Aileen~

•Cenizas•

Agita sus alas dentro de su jaula.
Han caído las cenizas
de lo que fue su bosque.
Su canto ya no deja melodía en el ambiente.
Los colores de sus plumas desaparecieron.
Así es cuando llega la muerte…,
arroja todo a la miseria.
Inmersa en su sollozo,
vuelve a intentar aletear,
con la esperanza rota.
Aunque sus ansias siguen vivas.
Posa sus alas desnudas
hasta de su sombra, cierra sus ojos.
Se dispersa en el destiempo
…, al fin a alcanzado su libertad.

•Me voy a Morir•

Todo lo que está frente a nuestra mirada morirá, incluyéndonos. El terror a la muerte parece que viene intrínseco. Me gusta decir “me voy a morir”, “te vas a morir”. No desde el miedo, sino desde la libertad que veo al dejar de poseernos. Esta experiencia humana es bestial, nos llena de emociones, sensaciones y quizás no estamos tan consciente de lo efímero que es el instante de estar vivo. Ese pequeño estar… Observar a la naturaleza, y sus cambios. Agradecer el simple estado de poder seguir aquí en la vida. Quizás dentro de un rato ni tú, ni yo estemos más…

(. . .)

y quizás tú termines este pensamiento…