~Sin acongojar~

Nombró siete veces
los juramentos.
Librando la vulnerabilidad
que tambaleaba su existencia.
Tenía la opción
de cruzar el portal o quedarse.
Permaneció inmóvil
al percibir un mundo sensible.
Estuvo allí,
observando el cruce de las almas.
Inmune a los gritos desesperados.
Cerró los ojos
murmuró extraño lenguaje.
Se aquietó
el aullido de los vivos.
(. . .)
Y los espíritus
volvieron a yacer en la quietud.

~Trance… oye…tú~

Registrado 2 de julio de 2019 a las 1;59 am
Le escribo al desierto allí
donde está la leyenda de las escaleras al cielo.
Sólo tú…
como llamarte por tu nombre
o como ente, para mantener tu anonimato.
Sí,
(. ..)
tú,
sabes cuantas veces
he subido las escaleras al cielo.
Con carencias propias,
con creencias ajenas.
Con gigantes expectativas
¿por qué no?
Quién hizo las reglas de la vida
“unos Dioses” o unos lacayos condenados.
Los que se arrastran
los llaman gusano
y los que doblan las rodillas
¿cómo se les dice?
(. . .)
¿cultivadores de Fe?
Oye,
tú ente que aún me visitas
entre tantos espíritus…
¿para qué me inquietas?
Oye,
tú te llamaría por tu nombre
porque lo tuyo y lo mío es familiar.
Dejé de doblar rodillas para súplicas,
y puse la energía en acción…
Oye,
tú, le envías “aishiteru” desde el otro lado.
Que grande es el amor que perdura,
más allá de la vida
y aún así resopla en los oídos del canal…
Sigo siendo el “puente”
aunque reniegue,
y voltee las noches
a las tres de la mañana para bendecir.